Quebec y Terranova y Labrador acuerdan un ambicioso plan energético de más de 50,000 millones de dólares

Fuente: The Canadian Press

El pacto prevé nuevos proyectos hidroeléctricos y eólicos, modernizar Churchill Falls y facilitar la exportación de electricidad canadiense a Estados Unidos

ST. JOHN’S.— Quebec y Terranova y Labrador alcanzaron este lunes un acuerdo marco provisional para desarrollar proyectos energéticos por más de 50.000 millones de dólares canadienses, en una iniciativa que el primer ministro de Canadá, Mark Carney, calificó como la mayor inversión en energía limpia de América del Norte.

El acuerdo contempla el aprovechamiento de hasta 14.000 megavatios de capacidad hidroeléctrica, tanto nueva como existente, en Labrador y a lo largo del río Churchill, además de nuevos proyectos eólicos y de transmisión eléctrica.

Carney participó en el anuncio realizado en un muelle de la Autoridad Portuaria de St. John destacó la dimensión estratégica del proyecto para Canadá.

“Este anuncio producirá suficiente electricidad limpia para alimentar todos los automóviles, camiones, motocicletas y autobuses de Canadá”, afirmó el primer ministro. También aseguró que la producción energética sería suficiente para iluminar, calentar y refrigerar conjuntamente los hogares de Toronto, Montreal y Vancouver.

Nueva etapa para Churchill Falls

El acuerdo marco establece que Hydro-Québec y Newfoundland and Labrador Hydro compartirán la producción de la central hidroeléctrica de Churchill Falls y colaborarán en nuevos proyectos de generación y transmisión.

Entre las principales iniciativas figura la construcción de una nueva central de 2.700 megavatios en Gull Island, sobre el río Churchill, además de la modernización de la planta existente de Churchill Falls, que actualmente cuenta con una capacidad de 5.428 megavatios.

El plan también contempla estudios de viabilidad para construir una segunda central en Churchill Falls, nuevas líneas de transmisión y un proyecto eólico de 2.000 megavatios en la región del río Churchill, que podría contar parcialmente con participación privada.

Si el acuerdo se concreta definitivamente, Terranova y Labrador también podrá transportar hasta 985 megavatios de electricidad desde Labrador a través de Quebec hacia mercados estadounidenses.

En el reparto previsto, Newfoundland and Labrador Hydro recibiría aproximadamente 2.750 megavatios, mientras que Hydro-Québec dispondría de unos 8.515 megavatios. Estas cifras podrían aumentar si finalmente se amplía la capacidad de Churchill Falls.

Para Terranova y Labrador, el acuerdo tendría un valor estimado de 49.000 millones de dólares durante los próximos 50 años.

Ottawa aportará 10.000 millones de dólares

El Gobierno federal tendrá un papel importante en la financiación de la nueva infraestructura. Ottawa anunció que aportará 10.000 millones de dólares para respaldar varios proyectos incluidos en el plan, entre ellos las líneas de transmisión y el desarrollo de Gull Island.

El acuerdo también establece un nuevo esquema de precios para la electricidad de Churchill Falls que comprará Hydro-Québec.

El precio comenzaría en 1,8 centavos por kilovatio-hora en 2027 y aumentaría progresivamente hasta 2077. El precio efectivo promedio durante los próximos 50 años sería de aproximadamente 7,4 centavos por kilovatio-hora.

El acuerdo representa un cambio sustancial respecto del pacto alcanzado en 2024, cuyo precio efectivo promedio era de 5,9 centavos por kilovatio-hora.

La diferencia es aún mayor respecto al contrato firmado en 1969, mediante el cual Hydro-Québec actualmente paga apenas 0,2 centavos por kilovatio-hora. Ese acuerdo estaba previsto para expirar en 2041.

Una disputa histórica podría llegar a su fin

La relación energética entre Quebec y Terranova y Labrador ha estado marcada durante décadas por la controversia sobre Churchill Falls.

Numerosos habitantes de Terranova y Labrador consideran que el contrato de 1969 fue injusto para la provincia, que ha intentado sin éxito anularlo judicialmente.

El nuevo acuerdo provisional contempla poner fin al contrato de 1969 y establecer un nuevo marco de cooperación energética durante medio siglo.

El primer ministro de Terranova y Labrador, Tony Wakeham, presentó el entendimiento como una oportunidad histórica para que la provincia obtenga un mayor beneficio económico de sus recursos naturales.

“Cuando iniciamos estas negociaciones, dejamos claro que había una cosa que no íbamos a negociar: que los habitantes de Terranova y Labrador debían ser siempre los principales beneficiarios de nuestros propios recursos”, afirmó Wakeham.

El mandatario reconoció que algunos ciudadanos de su provincia podrían sentirse decepcionados porque no se celebrará un referéndum sobre el acuerdo definitivo, una promesa que había realizado durante su campaña electoral. Sin embargo, Wakeham anunció este lunes que abandonaba esa propuesta.

“Era el momento. Había una oportunidad ahora”, explicó.

El futuro político de Quebec genera incertidumbre

Los negociadores esperan concluir un acuerdo definitivo antes de finales de este año, pero el calendario político de Quebec podría convertirse en un obstáculo.

La primera ministra de Quebec, Christine Fréchette, debe convocar elecciones provinciales antes del 5 de octubre, y no está claro cómo la campaña electoral o la eventual llegada de un nuevo gobierno podrían afectar la implementación del acuerdo.

Fréchette defendió el pacto frente a las críticas del Parti Québécois (PQ) y advirtió que la formación soberanista podría ponerlo en peligro si llega al poder.

“¿Dónde encontrarán los 10.000 megavatios que estamos llevando a Quebec?”, cuestionó la primera ministra, en referencia al suministro energético previsto.

El líder del PQ, Paul St-Pierre Plamondon, respondió que su partido no ha anunciado que vaya a cancelar el acuerdo. En un mensaje publicado en X, señaló que nadie ha leído todavía el documento completo y afirmó que, si el acuerdo resulta positivo para Quebec, un eventual gobierno del Parti Québécois tendría interés en mantenerlo.

Una apuesta por la seguridad energética

Las negociaciones entre ambas provincias se prolongaron durante varios años y desembocaron en otro acuerdo marco en 2024. Sin embargo, después de que Wakeham y su Partido Conservador Progresista llegaron al poder el año pasado, el Gobierno de Terranova y Labrador reabrió las conversaciones con el objetivo de obtener más electricidad, mayores beneficios económicos y derechos de transmisión a través de Quebec.

Ahora, ambas provincias buscan transformar el enorme potencial hidroeléctrico de Labrador en una fuente de ingresos para Terranova y Labrador, mientras Quebec pretende garantizar un suministro eléctrico abundante y estable durante las próximas décadas.

Para Ottawa, el proyecto representa además una apuesta estratégica por ampliar la producción de energía limpia, reforzar la infraestructura eléctrica nacional y facilitar las exportaciones de electricidad canadiense hacia Estados Unidos.

Carney sostuvo que las inversiones previstas representan una oportunidad generacional para Canadá y llegan en un momento en que el país busca fortalecer su independencia energética y su capacidad de competir en un entorno económico internacional cada vez más incierto.

El acuerdo, sin embargo, todavía no es definitivo. Las partes deberán convertir el marco provisional en compromisos jurídicamente vinculantes, con el desafío adicional de superar los cambios políticos que podrían producirse en Quebec antes de que finalice el año.