Fuente: THE CANADIAN PRESS

OTTAWA (7 de septiembre de 2026).- La guerra comercial entre Canadá y Estados Unidos volvió a escalar este lunes, después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, afirmara en redes sociales que bloqueará las ventas de aeronaves de la compañía canadiense Bombardier en territorio estadounidense, mientras se aproxima el plazo para la entrada en vigor de nuevos aranceles de represalia impuestos por Ottawa.
Bombardier, con sede en Quebec, es uno de los principales fabricantes aeronáuticos de Canadá y cuenta también con instalaciones de producción en Estados Unidos. La amenaza de Trump coloca a una de las empresas más emblemáticas de la industria aeroespacial canadiense en el centro de la creciente disputa comercial entre ambos países.
La primera ministra de Quebec, Christine Fréchette, reaccionó con cautela a las declaraciones del mandatario estadounidense y aseguró que su gobierno no responderá a las provocaciones con nuevas provocaciones.
“Bombardier es un motivo de orgullo para Quebec, un buque insignia de nuestra economía y un actor importante de nuestra industria aeroespacial. Detrás de esta empresa hay miles de trabajadores quebequenses que muestran nuestra experiencia al mundo”, escribió Fréchette en francés en sus redes sociales.
La dirigente provincial añadió que se puso en contacto con Éric Martel, director ejecutivo de Bombardier, para ofrecerle “todo nuestro apoyo”.
La disputa comercial se intensifica
La nueva amenaza de Washington se produce después de que Trump impusiera el mes pasado nuevos aranceles a una amplia variedad de productos canadienses, entre ellos palos de hockey, cemento y miel, tras el fracaso de las negociaciones comerciales entre los dos países.
Como respuesta, Canadá tiene previsto aplicar este martes nuevos aranceles compensatorios sobre productos estadounidenses, incluidos productos lácteos, madera contrachapada y protectores solares.
La escalada amenaza con ampliar el impacto de la guerra comercial sobre empresas y consumidores de ambos lados de la frontera, en un momento en que Canadá y Estados Unidos mantienen una de las relaciones económicas bilaterales más importantes del mundo.
Poilievre exige transparencia al Gobierno
En Regina, el líder conservador Pierre Poilievre pidió este lunes al primer ministro Mark Carney mayor transparencia sobre las consecuencias económicas de las medidas comerciales y reclamó que el Gobierno explique cuánto costarán los nuevos aranceles a los consumidores y las empresas canadienses.
Poilievre también pidió a Carney que detalle las medidas que adoptará Ottawa para compensar esos costos.
El líder opositor renovó además su exigencia de que el Gobierno publique el texto completo de un acuerdo comercial con Estados Unidos que finalmente no llegó a concretarse. Según Poilievre, los canadienses deberían conocer las condiciones del acuerdo y entender qué fue lo que el Gobierno decidió rechazar.
Alerta entre las pequeñas empresas
La Federación Canadiense de Empresas Independientes advirtió, por su parte, que la prolongación de la guerra comercial podría provocar el cierre de pequeñas empresas, pese a los programas de apoyo anunciados por Ottawa.
La advertencia pone de relieve que el conflicto comercial ya no se limita a las grandes industrias exportadoras. El aumento de los costos, la incertidumbre sobre el acceso al mercado estadounidense y las posibles represalias podrían afectar especialmente a pequeños negocios que cuentan con márgenes de beneficio reducidos.
En este contexto, la amenaza de Trump contra Bombardier añade un nuevo frente a una disputa que podría tener repercusiones tanto para la industria aeroespacial como para las cadenas de suministro y el empleo en Canadá.
Bombardier se ha convertido así en uno de los símbolos de la creciente tensión económica entre Ottawa y Washington, mientras ambos gobiernos se preparan para una nueva fase de la guerra arancelaria.