Fuente: CBC News/RCI

Toronto, 24 de julio de 2026. El Gobierno de Canadá anunció que no respaldará el proyecto del gobierno de Ontario para ampliar el aeropuerto Billy Bishop de Toronto y permitir la operación de aviones a reacción, una decisión que representa un revés para la administración del primer ministro provincial Doug Ford y reabre el debate sobre el futuro del frente costero de la ciudad.
El ministro federal de Transporte, Steven McKinnon, informó que Ottawa concentrará sus esfuerzos únicamente en las mejoras de seguridad ya aprobadas para el aeropuerto y aseguró que cualquier decisión futura sobre la instalación deberá contar con la participación de los residentes de Toronto.
«Las voces de Toronto darán forma a cualquier plan futuro para el aeropuerto Billy Bishop», afirmó el ministro en un mensaje difundido en la red social X.
Prioridad a la comunidad y al medio ambiente
McKinnon señaló que el aeropuerto constituye una pieza importante de la red de transporte canadiense y un motor para la actividad económica y turística de Toronto. Sin embargo, dejó claro que el Gobierno federal no impulsará iniciativas que afecten espacios públicos emblemáticos como Little Norway Park o Hanlan’s Point Beach, incrementen los niveles de ruido, provoquen impactos ambientales significativos o dificulten la construcción de nuevas viviendas en la ciudad.
La decisión se produce después de un amplio proceso de consulta pública que concluyó esta semana y que recibió más de 87.000 respuestas, en las que ciudadanos y organizaciones expresaron opiniones sobre transporte, economía, protección ambiental, contaminación acústica, vivienda y calidad de vida.
Las obras de modernización relacionadas con la seguridad del aeropuerto continuarán y está previsto que concluyan a mediados de 2027.
Toronto celebra la decisión
La alcaldesa de Toronto, Olivia Chow, agradeció al primer ministro Mark Carney y al ministro McKinnon por escuchar las preocupaciones de la comunidad.
En un comunicado, Chow afirmó que la movilización ciudadana fue determinante para frenar el proyecto y pidió al Gobierno de Ontario que devolviera a la ciudad los terrenos que asumió recientemente para impulsar la expansión del aeropuerto.
«Ahora que la ampliación no seguirá adelante, pedimos a la provincia que devuelva las tierras de la ciudad para que podamos seguir protegiendo nuestro frente costero para las futuras generaciones», declaró la alcaldesa.
Ontario mantiene su apuesta por el proyecto
La decisión federal contrasta con la postura del gobierno de Doug Ford, que continúa defendiendo la ampliación del aeropuerto insular como una iniciativa estratégica para la economía de la provincia.
El ministro de Transporte de Ontario, Prabmeet Sarkaria, aseguró que el Ejecutivo provincial seguirá trabajando para sacar adelante el proyecto, al considerar que podría aportar hasta 8.500 millones de dólares canadienses anuales a la economía del país, generar miles de empleos y mejorar la conectividad de Ontario con América del Norte y otros mercados internacionales.
Sarkaria sostuvo además que la propuesta contempla medidas para proteger los espacios públicos, mitigar el ruido y los impactos ambientales, ampliar Little Norway Park y favorecer nuevas oportunidades de desarrollo habitacional en la zona.
Una disputa institucional
La controversia se intensificó después de que el Parlamento de Ontario aprobara en mayo una ley que sustituyó a la Ciudad de Toronto dentro del acuerdo tripartito que regula el aeropuerto Billy Bishop, transfiriendo además al gobierno provincial el control de terrenos municipales ubicados en el frente costero y en las islas de Toronto. La legislación recibió la sanción real en junio y contó con el respaldo de la Autoridad Portuaria de Toronto, que apoya la expansión de la terminal aérea.
Doug Ford había planteado multiplicar por cinco la capacidad del aeropuerto, pasando de aproximadamente dos millones a 10 millones de pasajeros anuales, mediante la autorización para operar aeronaves de mayor tamaño.
Victoria para grupos ambientalistas
La decisión de Ottawa también fue celebrada por organizaciones ambientales. Tim Gray, director ejecutivo de Environmental Defence, calificó el anuncio como una «victoria histórica» para los habitantes de Toronto y para la protección del frente costero de la ciudad.
Según Gray, el rechazo al proyecto demuestra la fuerza de la participación ciudadana y confirma que los residentes no están dispuestos a sacrificar parques, espacios públicos y calidad de vida en favor de una expansión aeroportuaria.
La decisión del Gobierno federal deja ahora en evidencia un nuevo desacuerdo entre Ottawa y el gobierno de Ontario sobre el desarrollo de infraestructura estratégica y el equilibrio entre crecimiento económico, protección ambiental y planificación urbana en una de las principales ciudades de Canadá.