Fuente: Employment and Social Development Canada

OTTAWA (28 de agosto de 2026).— El gobierno de Canadá anunció este viernes nuevas represalias arancelarias contra productos estadounidenses y un paquete de apoyo de 7.500 millones de dólares canadienses para proteger a trabajadores y empresas afectados por la guerra comercial con Washington.
La decisión llega después de que Canadá suspendiera las negociaciones comerciales con Estados Unidos al considerar que las nuevas condiciones planteadas por la Administración del presidente Donald Trump exigían demasiado a Ottawa y ofrecían insuficientes garantías a cambio.
El Gobierno canadiense sostiene que no buscó el conflicto comercial, pero considera necesario responder para evitar que los productores nacionales queden en desventaja frente a sus competidores estadounidenses.
Aranceles de hasta el 50 % desde septiembre
Tras la decisión estadounidense de aplicar un arancel del 50 % sobre 27.600 millones de dólares canadienses en productos, con efecto desde el 22 de agosto, Ottawa confirmó que responderá aplicando medidas equivalentes.
A partir del 8 de septiembre, Canadá impondrá aranceles de represalia del 15 %, 25 % y 50 %, dependiendo del producto y equiparándose a las tasas estadounidenses correspondientes.
Las nuevas medidas afectarán importaciones estadounidenses por un valor aproximado de 27.600 millones de dólares canadienses y estarán dirigidas especialmente a sectores considerados estratégicos o particularmente perjudicados por las medidas de Washington.
Entre los productos afectados figuran acero, productos lácteos, electrodomésticos, equipos agrícolas, pulpa y papel y productos electrónicos.
Los aranceles del 50 % incluirán determinados productos de acero y aluminio que anteriormente estaban sujetos a una tasa de represalia del 25 %, además de muebles y prendas de vestir.
Otros productos, como determinados electrodomésticos, productos lácteos —incluido el queso—, pescado y mariscos, así como algunos derivados del acero y el aluminio, quedarán sujetos a aranceles del 25 %.
Las medidas canadienses existentes contra otros productos estadounidenses, incluidos los automóviles, continuarán vigentes.
Ottawa moviliza 7.500 millones de dólares
Paralelamente a las represalias comerciales, el Gobierno del primer ministro Mark Carney anunció un nuevo paquete de 7.500 millones de dólares canadienses para empresas y trabajadores afectados por los aranceles y las interrupciones comerciales.
La nueva ayuda se suma a los aproximadamente 25.000 millones de dólares que Ottawa asegura haber destinado desde la entrada en vigor de los primeros aranceles estadounidenses.
El objetivo es proporcionar liquidez a las empresas, proteger puestos de trabajo y facilitar la adaptación de los trabajadores que puedan resultar afectados por la guerra comercial.
1.500 millones para pequeñas y medianas empresas
El paquete incluye 1.500 millones de dólares adicionales para la Regional Tariff Response Initiative, administrada a través de las agencias regionales de desarrollo económico.
Los recursos estarán dirigidos principalmente a pequeñas y medianas empresas que afrontan dificultades financieras como consecuencia de los aranceles y las alteraciones de las cadenas de suministro.
También se habilitará una nueva línea de liquidez de 500 millones de dólares dentro del programa Pivot to Grow del Business Development Bank of Canada.
Además, Ottawa reducirá de 5 millones a 1 millón de dólares el requisito mínimo de ingresos para acceder a determinados programas relacionados con los aranceles, ampliando así el número de empresas elegibles.
Fondo de 2.000 millones para diversificar la economía
El Gobierno también anunció 2.000 millones de dólares para el nuevo Canada Strong Diversification Fund, destinado a financiar proyectos empresariales preparados para comenzar y que contribuyan al mantenimiento de inversiones y capacidad productiva.
El programa será administrado mediante el Strategic Response Fund y buscará ayudar a las compañías afectadas a adaptarse a las interrupciones comerciales y reducir su dependencia de determinados mercados extranjeros.
La estrategia forma parte de un esfuerzo más amplio de Ottawa para diversificar las relaciones comerciales de Canadá y reducir su exposición a un único socio comercial.
3.500 millones para trabajadores
Uno de los componentes centrales del paquete será un programa de 3.500 millones de dólares en ayudas de respuesta rápida para trabajadores y empleadores.
Las medidas contemplan una ampliación temporal de determinadas flexibilidades del seguro de desempleo (Employment Insurance, EI), con el objetivo de facilitar el acceso a ingresos para los trabajadores que pierdan su empleo o sufran interrupciones laborales debido a los aranceles.
También se financiarán nuevos programas de capacitación en el lugar de trabajo y mejoras en Job Bank, la plataforma federal de empleo.
Al mismo tiempo, se pondrá en marcha el Workforce Retention and Retraining Program, diseñado para ayudar a las empresas a conservar a sus trabajadores durante el periodo de incertidumbre y ofrecerles oportunidades de reconversión profesional.
Una batalla por la competitividad canadiense
El Gobierno de Ottawa presenta las medidas como una respuesta tanto comercial como económica a la política arancelaria estadounidense.
El ministro de Finanzas y de Ingresos Nacionales, François-Philippe Champagne, afirmó que Canadá decidió responder después de que Washington exigiera demasiado y ofreciera muy poco en las negociaciones.
Según el Gobierno canadiense, las represalias buscan proteger a trabajadores, agricultores, pescadores, familias y empresas, al tiempo que permiten a los productores nacionales competir en mejores condiciones frente a los productos estadounidenses.
La ministra de Industria, Mélanie Joly, sostuvo que Canadá debe invertir en sus trabajadores, empresas y cadenas de suministro para afrontar un escenario internacional más incierto.
Londres, Ontario, en el centro de la respuesta
El anuncio fue realizado durante una visita del secretario de Estado de Trabajo, John Zerucelli, a Attica Manufacturing, en London, Ontario, una región especialmente expuesta a las consecuencias de los aranceles estadounidenses debido al peso de la industria manufacturera.
Las autoridades federales consideran que el suroeste de Ontario se encuentra entre las zonas canadienses sometidas a mayor presión por las medidas comerciales de Washington.
La estrategia de Ottawa pretende, por tanto, evitar que los aranceles provoquen cierres empresariales, pérdidas masivas de empleos o una interrupción prolongada de las cadenas de producción.
Canadá endurece su posición frente a Washington
La decisión marca una nueva fase en el enfrentamiento comercial entre Canadá y Estados Unidos.
Ottawa insiste en que mantiene abierta la posibilidad de revisar sus programas de apoyo y ampliar las medidas a nuevos sectores si la guerra arancelaria continúa afectando a la economía canadiense.
Mientras tanto, el Gobierno de Carney busca combinar las represalias contra productos estadounidenses con una estrategia de protección del empleo, apoyo a las empresas y diversificación comercial.
El mensaje político de Ottawa es claro: Canadá no pretende limitarse a responder a las decisiones de Washington, sino utilizar la crisis para reducir su dependencia económica de Estados Unidos y fortalecer su capacidad de actuar de manera independiente en la economía internacional.
La escalada arancelaria, sin embargo, mantiene abierta una de las mayores incertidumbres para la economía norteamericana: cuánto tiempo podrán resistir ambos países una disputa comercial que afecta a sectores profundamente integrados a ambos lados de la frontera.