Fuente: Agencia EFE (España)

Washington, 24 de agosto de 2026.— El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este lunes que Irán «se está derrumbando por completo», mientras su Administración se prepara para anunciar una nueva y contundente ronda de sanciones económicas contra Teherán, en un intento de aumentar la presión sobre el régimen iraní y forzarlo a poner fin a una guerra que se aproxima a los seis meses.
«¡IRÁN SE ESTÁ DERRUMBANDO POR COMPLETO!», escribió Trump en su plataforma Truth Social, sin ofrecer mayores detalles sobre los motivos de su afirmación. El mensaje se produjo horas antes de que el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, anuncie nuevas medidas destinadas no solo contra Irán, sino también contra empresas y países que mantengan relaciones comerciales con la República Islámica.
La ofensiva económica representa una nueva fase de la estrategia de Washington frente a Teherán. Bessent ha descrito las medidas previstas como una ofensiva económica de una magnitud sin precedentes, mientras la Casa Blanca busca utilizar el sistema financiero y el acceso al dólar estadounidense como instrumentos para aislar todavía más a Irán.
Irán advierte de una respuesta «devastadora»
Teherán, por su parte, ha rechazado las amenazas estadounidenses y ha advertido que cualquier país que colabore con las nuevas sanciones podría enfrentarse a represalias. Autoridades iraníes han llegado a calificar el respaldo a las medidas estadounidenses como un posible «acto de guerra».
La presión económica llega en un momento especialmente delicado para Irán. El rial alcanzó este lunes un nuevo mínimo histórico frente al dólar, mientras la inflación, la contracción económica y el impacto acumulado de las sanciones y de la guerra profundizan las dificultades para la población iraní.
El estrecho de Ormuz, en el centro de la crisis
Uno de los principales puntos de tensión continúa siendo el estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes para el comercio mundial de energía. Irán ha intensificado sus controles sobre el tráfico marítimo y este lunes anunció que 45 petroleros habían sido incluidos en una lista negra por supuestas infracciones de sus normas de tránsito. Los buques podrían afrontar multas, detenciones o confiscación de sus cargamentos.
La situación genera preocupación internacional debido a la importancia estratégica del estrecho, por donde normalmente circula una parte sustancial del petróleo y gas que abastecen los mercados mundiales. Cualquier interrupción prolongada podría ejercer una presión adicional sobre los precios de la energía y afectar a las economías de numerosos países.
China y otros países, bajo presión
Las nuevas sanciones estadounidenses también podrían aumentar las tensiones con terceros países, especialmente China, principal comprador del petróleo iraní. Washington busca ampliar las llamadas sanciones secundarias para castigar a empresas y gobiernos que continúen haciendo negocios con Teherán. Pekín, sin embargo, se opone a las sanciones unilaterales estadounidenses y defiende sus propios intereses comerciales.
El enfrentamiento adquiere así una dimensión que trasciende la relación bilateral entre Washington y Teherán. Una eventual escalada en Ormuz podría repercutir sobre los mercados internacionales de petróleo, las cadenas de suministro y la estabilidad económica mundial.
Mientras tanto, continúan los esfuerzos diplomáticos para encontrar una salida al conflicto. Pakistán ha enviado a su jefe del Ejército a Teherán en una misión de mediación, mientras Irán y Omán mantienen conversaciones sobre el futuro régimen de navegación y gestión del estrecho de Ormuz.
La combinación de una ofensiva económica estadounidense, la resistencia de Teherán y la creciente tensión en una de las principales rutas energéticas del planeta coloca nuevamente a Oriente Medio ante el riesgo de una escalada con consecuencias internacionales.