Fuente: CBC News/RCI

Ottawa (21 de julio de 2026).- En un esfuerzo por fortalecer la economía nacional frente a la creciente incertidumbre comercial con Estados Unidos, nueve primeros ministros provinciales acordaron eliminar parte de las barreras que restringen la venta de bebidas alcohólicas entre provincias, permitiendo que bodegas, destilerías y cervecerías comercialicen directamente sus productos con consumidores de otras jurisdicciones canadienses.
La iniciativa forma parte de una estrategia más amplia para reducir los obstáculos al comercio interno y facilitar la circulación de productos canadienses en todo el país, en un momento en que las nuevas amenazas arancelarias del presidente estadounidense, Donald Trump, han incrementado la presión sobre los exportadores nacionales.
El anuncio se produjo un día después de que Trump advirtiera sobre la posible imposición de aranceles del 50 % a una amplia gama de productos canadienses, entre ellos las bebidas alcohólicas, una medida que ha encendido las alarmas en la industria.
El primer ministro de Ontario, Doug Ford, afirmó que la respuesta debe centrarse en fortalecer el mercado interno.
«Frente a los últimos aranceles del presidente Trump, es más importante que nunca que el Equipo Canadá trabaje unido para construir una economía canadiense más unida, resiliente y autosuficiente», señaló Ford en un comunicado.
En la misma línea, la primera ministra de Nuevo Brunswick, Susan Holt, sostuvo que el acuerdo busca facilitar que los consumidores tengan acceso a productos nacionales.
«Se trata de llevar los productos a los consumidores canadienses, que ahora más que nunca quieren comprar productos hechos en Canadá», afirmó.
Por su parte, el primer ministro de Nueva Escocia, Tim Houston, calificó el acuerdo como una respuesta directa a las políticas comerciales de Washington.
«La administración Trump ha sumido al comercio mundial en el caos y nos negamos a que los habitantes de Nueva Escocia paguen el precio de la política de Washington», declaró.
Aunque el pacto fue respaldado inicialmente por nueve provincias, Quebec y Yukón manifestaron su intención de adherirse próximamente. Columbia Británica, por su parte, anunció que permitirá la venta directa al consumidor a partir de febrero de 2027, mientras adapta su legislación.
Las diferencias regulatorias entre provincias explican que la implementación tenga calendarios distintos. Algunas jurisdicciones, como Nuevo Brunswick y Manitoba, ya habían alcanzado acuerdos bilaterales para ampliar la comercialización interprovincial de determinados tipos de bebidas alcohólicas.
Un alivio para productores afectados por la incertidumbre
El sector considera que la apertura del mercado canadiense puede compensar parte de las pérdidas derivadas de la creciente inestabilidad del mercado estadounidense.
Gurpreet Ranu, propietario de Anohka Distillery, cerca de Edmonton, explicó que muchas destilerías han invertido durante años en expandirse hacia Estados Unidos y ahora enfrentan un escenario incierto.
A su juicio, incluso si los nuevos aranceles finalmente no entran en vigor, la incertidumbre ya afecta las decisiones comerciales de importadores y distribuidores estadounidenses.
En la misma línea, Bryce Parsons, director ejecutivo de True Wild Distilling, con sede en Calgary, señaló que las empresas deberán acelerar la búsqueda de nuevos mercados internacionales mientras fortalecen su presencia dentro de Canadá.
Piden eliminar todas las barreras comerciales internas
El presidente de la Federación Canadiense de la Empresa Independiente (CFIB), Dan Kelly, celebró el acuerdo, aunque advirtió que representa apenas el primer paso hacia un verdadero mercado nacional.
Kelly instó a los gobiernos provinciales y territoriales a incorporar las bebidas alcohólicas al Acuerdo Canadiense de Reconocimiento Mutuo, lo que permitiría que cualquier producto autorizado para venderse en una provincia pudiera comercializarse automáticamente en todas las demás.
Según el dirigente empresarial, esa medida reduciría significativamente los costos regulatorios para pequeños productores y consolidaría un mercado interno verdaderamente integrado.
La decisión de las provincias refleja el creciente consenso político en Canadá sobre la necesidad de derribar las barreras comerciales internas, una prioridad que ha cobrado fuerza mientras el país busca reducir su dependencia del mercado estadounidense y proteger a sus industrias frente a un entorno internacional cada vez más volátil.