Fuente: CBC News/ RCI

Toronto (19 de julio de 2026).– A pocas horas de disputarse la final del Mundial de la FIFA 2026 entre España y Argentina, el torneo organizado por Canadá, Estados Unidos y México no solo deja actuaciones memorables sobre el terreno de juego, sino también un intenso debate sobre la transparencia, la gobernanza y el futuro del fútbol internacional.
Especialistas consultados por diversos medios consideran que esta edición podría pasar a la historia como una de las más controvertidas de los últimos tiempos, debido a una sucesión de decisiones deportivas, comerciales y políticas que han erosionado la confianza de numerosos aficionados en la máxima autoridad del fútbol mundial.
Las polémicas comenzaron incluso antes del inicio del campeonato. Las restricciones migratorias impuestas por Estados Unidos dificultaron el ingreso de aficionados e incluso de algunos jugadores, mientras que los elevados precios de las entradas generaron críticas por limitar el acceso de muchos seguidores al evento.
Durante la competencia, otras decisiones de la FIFA también fueron objeto de cuestionamientos. Entre ellas, destacaron las pausas obligatorias para hidratación en cada tiempo del partido, la aplicación, considerada inconsistente, del sistema de videoarbitraje (VAR) y la programación de un espectáculo de medio tiempo para la final, una medida inédita en una Copa del Mundo que rompe con la tradición del torneo.
Para el entrenador sudafricano-canadiense Alan Koch, estos cambios alteraron la esencia del juego. En su opinión, las pausas adicionales modifican la dinámica táctica de los encuentros y favorecen a los equipos que mejor se adaptan a ese nuevo formato.
La política entra nuevamente al Mundial
Otro de los focos de controversia ha sido la estrecha relación entre el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, y el presidente estadounidense Donald Trump.
La cercanía entre ambos volvió a ocupar titulares después de que Trump promoviera la anulación de la tarjeta roja impuesta a un futbolista estadounidense antes del decisivo encuentro frente a Bélgica, decisión que finalmente fue respaldada por un comité disciplinario independiente, según explicó la FIFA.
Asimismo, la entrega de un premio especial de la paz a Trump durante el sorteo final del Mundial y la expectativa de que el mandatario entregue el trofeo al campeón del torneo han alimentado el debate sobre la creciente influencia política en la competición.
El historiador Alan McDougall, de la Universidad de Guelph, considera que este tipo de intervenciones sientan un precedente peligroso y profundizan la percepción de que las decisiones deportivas pueden verse afectadas por factores externos.
Críticas al VAR y sospechas en redes sociales
La utilización del videoarbitraje también ha generado una fuerte reacción entre aficionados y analistas. En redes sociales se multiplicaron publicaciones que cuestionaban la imparcialidad de diversas decisiones arbitrales, especialmente tras la victoria de Argentina por 3-2 sobre Egipto en los octavos de final.
El término «VARgentina» se volvió viral para insinuar que el conjunto sudamericano habría sido favorecido por decisiones arbitrales, aunque expertos recuerdan que este tipo de apodos ya habían sido utilizados anteriormente para otros clubes y selecciones como Arsenal o Liverpool.
La exárbitra de la FIFA Christina Unkel afirmó que nunca había observado un nivel tan elevado de cuestionamientos públicos hacia el arbitraje durante una Copa del Mundo, señal de una creciente pérdida de confianza entre los aficionados.
Una larga historia de controversias
Los especialistas recuerdan que la política y la controversia no son nuevas en los Mundiales. La edición de Italia 1934 fue utilizada por el régimen fascista de Benito Mussolini como herramienta propagandística, mientras que Argentina 1978 también estuvo marcada por la dictadura militar que gobernaba el país.
Más recientemente, el Mundial de Catar 2022 enfrentó fuertes críticas internacionales por denuncias relacionadas con derechos humanos y las condiciones laborales de los trabajadores migrantes.
Sin embargo, varios analistas consideran que en 2026 las controversias alcanzaron una dimensión inédita debido a la velocidad con que se difundieron en redes sociales y al permanente escrutinio público sobre cada decisión arbitral y administrativa.
El espectáculo deportivo mantiene su atractivo
Pese a las críticas, el campeonato también deja importantes momentos deportivos. La irrupción goleadora del noruego Erling Haaland, el primer triplete mundialista de Lionel Messi, la histórica clasificación de Canadá a la fase eliminatoria y la destacada actuación de Cabo Verde figuran entre los episodios más recordados del torneo.
No obstante, expertos advierten que el verdadero desafío para la FIFA comenzará una vez concluya la competición: recuperar la confianza de los aficionados y demostrar que la integridad deportiva sigue siendo el principal valor del fútbol mundial.
Mientras el balón se prepara para rodar por última vez en la final del Mundial 2026, el debate permanece abierto: si bien el nivel futbolístico ha sido ampliamente reconocido, las controversias podrían terminar convirtiéndose en el legado más duradero de un torneo que ha puesto a prueba la credibilidad de la FIFA y la resiliencia del deporte más popular del planeta.