Fuente: The Canadian Press

Toronto (18 de julio de 2026).– La provincia canadiense de Ontario enfrenta una de las temporadas de incendios forestales más graves de su historia reciente, con cerca de 190 incendios activos, de los cuales 81 permanecen fuera de control, una situación que ya ha consumido una superficie superior a la afectada durante todo el año pasado y ha obligado a evacuar numerosas comunidades del norte de la provincia.
Durante una actualización oficial, el primer ministro de Ontario, Doug Ford, informó que más de 150 brigadas de combate, junto con más de 80 aviones cisterna y helicópteros, trabajan para contener el avance de las llamas, mientras las autoridades consideran la protección de la población como la máxima prioridad.
«Lo más importante es evacuar a las comunidades en riesgo y poner a las personas a salvo», afirmó Ford, quien destacó que, pese a la magnitud de la emergencia, hasta el momento no se han registrado víctimas mortales.
Según datos del Ministerio de Recursos Naturales de Ontario, este año ya se han quemado alrededor de 650.000 hectáreas, superando la superficie afectada por todos los incendios registrados en 2025. Solo este viernes se detectaron 20 nuevos incendios en la región noreste de la provincia.
Comunidades evacuadas y destrucción en el norte
Las autoridades provinciales confirmaron que 10 comunidades ya fueron evacuadas o se encuentran en proceso de evacuación, mientras otras cuatro permanecen en estado de alerta ante la posibilidad de abandonar sus hogares.
Entre las localidades afectadas figuran Armstrong, Whitesand First Nation, Gull Bay First Nation, Lac La Croix First Nation y Lac des Mille Lacs First Nation. Además, se emitió una nueva orden de evacuación para un sector de la autopista 11, al este de Atikokan.
Uno de los episodios más dramáticos ocurrió en Collins First Nation (Namaygoosisagagun First Nation), donde imágenes difundidas en redes sociales muestran a familias huyendo en pequeñas embarcaciones mientras una densa columna de humo y llamas avanzaba rápidamente hacia la comunidad.
El ministro de Recursos Naturales, Mike Harris, explicó que ese incendio se propagó a una velocidad cercana a cuatro kilómetros por hora, un comportamiento que calificó de «sin precedentes» y que dejó muy poco tiempo para desplegar equipos de emergencia.
«Nunca habíamos visto un comportamiento del fuego como este. Desde que se detectó el incendio hasta que prácticamente alcanzó la comunidad transcurrieron apenas unas horas», señaló.
Críticas por la respuesta del Gobierno
La gestión de la emergencia ha generado cuestionamientos por parte de líderes de varias Primeras Naciones, quienes sostienen que algunas comunidades, entre ellas Whitesand y Collins First Nation, debieron organizar sus propias evacuaciones ante la falta de asistencia inmediata de las autoridades provinciales.
A esas críticas se sumó el sindicato que representa a los bomberos forestales, pilotos y personal de apoyo de Ontario (OPSEU), que acusó al Gobierno de mantener insuficiente personal para enfrentar temporadas de incendios cada vez más severas.
La organización aseguró que la provincia dispone de unas 153 brigadas, cuando serían necesarias al menos 250 para responder adecuadamente a este tipo de emergencias.
«Comunidades enteras están siendo destruidas. La falta de personal es consecuencia de decisiones deliberadas del Gobierno», afirmó la presidenta del sindicato, JP Hornick.
Ford rechazó las acusaciones y sostuvo que su administración incorporó 68 nuevos puestos permanentes antes del inicio de la temporada de incendios. También defendió el presupuesto provincial destinado a combatir los incendios forestales, fijado inicialmente en 150 millones de dólares canadienses, aunque reconoció que el gasto anual suele superar ampliamente esa cifra.
El humo afecta a Canadá y Estados Unidos
La magnitud de los incendios también ha provocado un deterioro significativo de la calidad del aire. El humo se ha desplazado hacia el sur de Ontario, obligando a emitir alertas ambientales en amplias zonas de la provincia, incluida Toronto, y ha cruzado la frontera hacia varios estados del noreste y medio oeste de Estados Unidos.
Environment Canada advirtió que las condiciones podrían mejorar de manera temporal, aunque se espera que la mala calidad del aire persista durante el fin de semana debido al continuo avance de los incendios.
Solidaridad y apoyo interprovincial
Las personas evacuadas están siendo alojadas en ciudades como Thunder Bay, Kenora, Sudbury, Niagara Falls y Toronto, donde organizaciones comunitarias y residentes han iniciado campañas de donación de alimentos, productos de higiene y artículos básicos para las familias desplazadas.
Al mismo tiempo, otras provincias han reforzado las labores de extinción. Alberta y Yukón enviaron brigadistas especializados, mientras Alberta también desplegó 13 aeronaves, incluidos dos aviones cisterna, para apoyar las operaciones.
El Ministerio de Recursos Naturales informó que Ontario dispone actualmente de alrededor de 120 aeronaves para combatir los incendios, entre ellas nueve hidroaviones, ocho helicópteros pertenecientes a la provincia y decenas de equipos contratados.
La emergencia continúa evolucionando hora a hora y mantiene en alerta a las autoridades canadienses, que enfrentan una temporada de incendios cada vez más intensa, impulsada por las altas temperaturas, la sequía y las condiciones climáticas extremas que afectan amplias regiones del país.