El G7 exige el cese inmediato de la violencia en El-Obeid y pide un alto el fuego en Sudán

Fuente: Global Affairs Canada

Ottawa, 14 de julio de 2026. Los ministros de Asuntos Exteriores del G7 emitieron este martes una contundente declaración conjunta en la que instan a las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF, por sus siglas en inglés) y a los grupos armados aliados a detener de inmediato todas las acciones que puedan provocar nuevas atrocidades o poner en riesgo a la población civil en la ciudad de El-Obeid, en Sudán.

En el comunicado, suscrito por Canadá, Francia, Alemania, Italia, Japón, el Reino Unido, Estados Unidos y el Alto Representante de la Unión Europea, los países expresaron su profunda preocupación por las denuncias de graves violaciones del derecho internacional humanitario y de los derechos humanos en las regiones de Kordofán, Darfur y el estado del Nilo Azul.

El G7 advirtió que, tras las atrocidades registradas durante el asedio y ataque contra la ciudad de El Fasher, existe un alto riesgo de que la violencia se intensifique en El-Obeid. Por ello, reclamó el cese de ataques con drones, el levantamiento de los obstáculos que impiden el acceso de la ayuda humanitaria y la protección inmediata de la población civil.

Asimismo, el grupo hizo un llamado tanto a las Fuerzas de Apoyo Rápido como a las Fuerzas Armadas Sudanesas y sus respectivos aliados para que cumplan con sus obligaciones en virtud del derecho internacional, garanticen corredores seguros para los civiles y permitan el acceso rápido y sin restricciones de la asistencia humanitaria en todo el territorio sudanés.

En el plano diplomático, los ministros instaron a ambas partes a cesar las hostilidades y participar en negociaciones directas y de buena fe. También solicitaron a las Fuerzas Armadas Sudanesas abandonar su rechazo a las propuestas de desescalada, mientras que exigieron a las RSF cumplir los compromisos asumidos en la Declaración de Yeda, que, según el comunicado, aún no han sido implementados.

El G7 manifestó además su respaldo a la mediación encabezada por el enviado personal del secretario general de las Naciones Unidas para Sudán, Pekka Haavisto, así como a los esfuerzos del denominado «Quad» y el «Quintet» para alcanzar una tregua humanitaria que conduzca posteriormente a un alto el fuego permanente y a un proceso de diálogo político independiente, inclusivo, transparente y liderado por civiles.

En materia de justicia, los ministros reafirmaron su compromiso de promover la rendición de cuentas por todas las violaciones al derecho internacional humanitario y a los derechos humanos cometidas por cualquiera de las partes enfrentadas. También reiteraron su apoyo a las víctimas y sobrevivientes del conflicto, incluyendo iniciativas destinadas a prevenir la repetición de estos abusos.

La declaración incluye además un llamado a todos los actores externos para que cesen cualquier tipo de apoyo militar, logístico o financiero a los bandos enfrentados y eviten acciones que puedan agravar el conflicto. En ese sentido, el G7 pidió al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas ampliar el embargo de armas vigente en Darfur para que abarque todo el territorio de Sudán.

Finalmente, los ministros reafirmaron su compromiso con la soberanía, la unidad y la integridad territorial de Sudán, rechazando cualquier iniciativa unilateral que pueda conducir a la partición del país y reiterando su apoyo a las aspiraciones democráticas del pueblo sudanés.