Fuente: The Associated Press

Washington, D.C. (12 de julio de 2026).- El Departamento de Justicia de Estados Unidos emitió citaciones judiciales contra varios periodistas de The New York Times para obligarlos a declarar ante un gran jurado federal por una investigación relacionada con un reportaje sobre presuntas vulnerabilidades de seguridad del nuevo Air Force One, en una decisión que ha desatado fuertes críticas de organizaciones defensoras de la libertad de prensa y del gremio periodístico.
Las citaciones, entregadas el viernes por agentes federales —algunas directamente en los domicilios de los reporteros— representan una significativa escalada en el enfrentamiento entre la administración del presidente Donald Trump y los principales medios de comunicación del país.
De acuerdo con el periódico, los periodistas fueron convocados a comparecer el próximo miércoles ante un gran jurado en Manhattan, como parte de una investigación sobre la presunta filtración de información clasificada.
La medida se produjo después de que el director del FBI, Kash Patel, y altos funcionarios del Departamento de Justicia sostuvieran una reunión en la Casa Blanca para analizar el caso, según una fuente conocedora de las conversaciones.
Debate sobre la libertad de prensa
La decisión provocó una inmediata reacción de organizaciones periodísticas y expertos en derechos constitucionales, quienes advirtieron que el uso del poder judicial para obligar a periodistas a revelar información sobre sus investigaciones supone un precedente preocupante para la libertad de prensa en Estados Unidos.
David McCraw, abogado de The New York Times, calificó la actuación del Gobierno como un hecho que «debería conmocionar la conciencia de cualquier estadounidense que crea en la Constitución y en la libertad de prensa que esta protege».
En la misma línea, Bruce D. Brown, presidente del Reporters Committee for Freedom of the Press, sostuvo que las citaciones rompen con décadas de práctica del Departamento de Justicia, que tradicionalmente recurría a medidas de este tipo únicamente como último recurso y después de agotar todas las demás vías de investigación.
El Gobierno defiende la investigación
El Departamento de Justicia rechazó las acusaciones de perseguir a los medios de comunicación y aseguró que los periodistas no son el objetivo de la investigación.
En un comunicado, la institución afirmó que su prioridad es identificar a los funcionarios gubernamentales que hayan divulgado información clasificada relacionada con la seguridad nacional.
«Valoramos el importante papel que desempeña la prensa en nuestro país, pero también debemos garantizar que quienes tienen acceso a secretos de Estado cumplan con su obligación de proteger esa información», señaló el organismo.
Las autoridades reconocieron que siempre existe una tensión natural entre la libertad de prensa y la protección de información sensible, aunque insistieron en que no dejarán de investigar posibles filtraciones que puedan comprometer la seguridad nacional.
El origen de la controversia
La investigación surge tras la publicación de un reportaje de The New York Times sobre el nuevo Air Force One, un avión que el presidente Trump recibió como obsequio del gobierno de Qatar y que comenzó a operar oficialmente la semana pasada.
Según el diario, durante el reciente viaje presidencial a una cumbre de la OTAN, el mandatario utilizó inicialmente la nueva aeronave, pero posteriormente cambió a uno de los antiguos Air Force One para parte del trayecto internacional.
El periódico, citando fuentes anónimas, informó que el cambio habría sido recomendado por el Servicio Secreto debido a que el nuevo avión todavía carecería de algunos sofisticados sistemas de defensa presentes en la flota anterior, entre ellos capacidades avanzadas de protección contra misiles.
Las versiones cobraron relevancia debido al contexto geopolítico, marcado por el recrudecimiento de las tensiones con Irán tras ataques militares estadounidenses y represalias en Oriente Medio.
La Casa Blanca niega riesgos
El presidente Trump rechazó públicamente que existieran preocupaciones de seguridad relacionadas con el avión.
Durante el vuelo de regreso a Estados Unidos afirmó que el cambio de aeronave no obedeció a amenazas provenientes de Irán y aseguró que la escala realizada en la base aérea británica de Mildenhall tenía como propósito permitir que militares estadounidenses conocieran la nueva aeronave presidencial.
Por su parte, el portavoz de la Casa Blanca, Steven Cheung, sostuvo que el nuevo Air Force One incorpora protocolos de seguridad de alto nivel suficientes para garantizar la protección del presidente y su equipo.
El funcionario añadió que la administración utiliza distintas estrategias, incluidas medidas de distracción y desinformación operacional, para responder a amenazas potenciales contra el mandatario.
Crecen las tensiones entre la Casa Blanca y los medios
Diversas organizaciones consideran que las nuevas citaciones forman parte de un patrón más amplio de confrontación entre la administración Trump y la prensa independiente.
Desde el regreso del mandatario a la Casa Blanca, el Gobierno ha impulsado demandas contra medios de comunicación, ha cuestionado la cobertura de cadenas de televisión, ha amenazado con revisar licencias de radiodifusión y ha incrementado las investigaciones sobre filtraciones de información confidencial.
A comienzos de este año, el Departamento de Justicia también emitió citaciones contra periodistas de The Washington Post y The Wall Street Journal, aunque posteriormente retiró ambas órdenes.
Los periodistas de The New York Times citados en esta ocasión son Julian E. Barnes, Eric Lipton, Tyler Pager y Eric Schmitt, todos reconocidos por su cobertura sobre seguridad nacional y asuntos relacionados con la Casa Blanca.
El episodio reabre el debate internacional sobre el delicado equilibrio entre la protección de secretos de Estado y el derecho de los medios de comunicación a informar sobre asuntos de evidente interés público, un principio considerado esencial para el funcionamiento de las democracias contemporáneas.