Fuente: Let Alberta Decide

Calgary, Alberta (4 de julio de 2026).- La organización Let Alberta Decide cuestionó el anuncio realizado por el primer ministro Mark Carney y la primera ministra de Alberta, Danielle Smith, sobre el impulso a un nuevo oleoducto, al asegurar que el proyecto no representa una verdadera victoria para la provincia y evidencia que el actual modelo de la Confederación canadiense continúa perjudicando sus intereses económicos.
En un comunicado difundido este viernes, el copresidente de la organización, Keith Wilson, sostuvo que los habitantes de Alberta respaldan la construcción de oleoductos y la ampliación del acceso a los mercados internacionales, pero advirtió que ello no debe lograrse a costa de mayores cargas económicas para los contribuyentes.
Según Wilson, el hecho de que el proyecto haya requerido más de un año de negociaciones entre los gobiernos federal y provincial, además de conversaciones con Columbia Británica, compromisos relacionados con la captura y el almacenamiento de carbono y un importante respaldo financiero público, demuestra las dificultades que enfrenta Alberta para desarrollar su industria energética.
El dirigente afirmó que el acuerdo alcanzado entre Canadá y Columbia Británica establece que cualquier nuevo oleoducto dependerá del desarrollo del proyecto Pathways Alliance de captura de carbono y del cumplimiento de procesos de consulta, además de mantener vigente la prohibición de buques petroleros en la costa norte del Pacífico.
Wilson también criticó que Columbia Británica busque que Alberta asuma peajes por el transporte del crudo a través de su territorio, al considerar que estas condiciones reducen la competitividad de la provincia.
«La población de Alberta está siendo invitada a celebrar un oleoducto que quizá nunca se construya, hacia una costa donde continúa la prohibición de petroleros y atravesando una provincia que asegura no respaldar el proyecto», afirmó.
La organización respaldó sus argumentos en un informe del Fraser Institute elaborado por el economista Jack Mintz, el cual concluye que las políticas de reducción de emisiones elevan los costos marginales de producción de petróleo, gas y electricidad en Alberta, disminuyendo la competitividad del sector energético frente a un mercado internacional con mayores exigencias climáticas.
Wilson añadió que la construcción de un oleoducto, por sí sola, no garantiza un incremento de la producción, ya que las empresas invertirán únicamente si las condiciones económicas siguen siendo competitivas. En ese sentido, aseguró que el marco federal de emisiones netas cero podría convertir el anuncio en un gesto político más que en una solución para el crecimiento económico de Alberta.
Por su parte, la copresidenta de Let Alberta Decide, Tanya Clemens, expresó su preocupación por el impacto financiero que, a su juicio, tendrán las condiciones asociadas al proyecto sobre las familias de la provincia.
Clemens señaló que el aumento de los costos de producción, las inversiones en captura de carbono, las compensaciones solicitadas por Columbia Británica y el endeudamiento del gobierno federal terminarán encareciendo el costo de vida y trasladando la carga económica a las futuras generaciones.
Finalmente, Wilson sostuvo que Alberta necesita mayor control sobre sus recursos naturales y su futuro económico, al afirmar que la provincia merece algo más que una autorización condicionada por parte del gobierno federal para desarrollar proyectos estratégicos de infraestructura energética.