Fuente: The Prime Minister’s Office

Évian (16 de junio de 2026).- Los líderes del Grupo de los Siete (G7) acordaron este martes una profunda reforma de la arquitectura internacional de financiación para el desarrollo, con el objetivo de fortalecer la autosuficiencia económica de los países más vulnerables, movilizar más inversión privada y reducir la dependencia de la ayuda internacional tradicional.
La declaración conjunta, respaldada también por los gobiernos de Kenya y la República de Corea, fue adoptada durante la cumbre del G7 celebrada en Évian-les-Bains y plantea una transformación del modelo de cooperación internacional que ha predominado durante décadas.
Los mandatarios reconocieron que el actual sistema de asistencia al desarrollo ha contribuido a reducir la pobreza y fortalecer la resiliencia de numerosos países, pero admitieron que en muchos casos no ha logrado disminuir la dependencia financiera de la ayuda externa ni generar incentivos suficientes para un crecimiento económico sostenible.
“El sistema se ha vuelto excesivamente complejo y los recursos disponibles no son suficientes para responder a los desafíos actuales”, señalaron los líderes, al advertir que las crisis económicas, los conflictos armados, el endeudamiento y los fenómenos climáticos extremos continúan ampliando las necesidades financieras de los países más vulnerables.
Menos dependencia y más inversión privada
La nueva estrategia del G7 busca promover asociaciones “mutuamente beneficiosas” que permitan a los países receptores fortalecer sus capacidades fiscales, aumentar la recaudación tributaria y atraer inversión privada.
Para ello, las principales economías industrializadas se comprometieron a utilizar de forma más estratégica los recursos concesionales y a impulsar mecanismos que reduzcan los riesgos para los inversionistas, incluyendo garantías financieras, esquemas de cofinanciación y fondos mixtos entre el sector público y privado.
El bloque también instó a los bancos multilaterales de desarrollo, entre ellos el Banco Mundial y el Banco Africano de Desarrollo, a ampliar el uso de instrumentos destinados a atraer capital privado hacia proyectos de infraestructura, energía, transporte y digitalización.
Atención a la crisis de deuda
Uno de los ejes centrales de la declaración fue el creciente problema de la deuda en los países de ingresos bajos y medios.
Los líderes del G7 respaldaron una reforma de los mecanismos internacionales de reestructuración de deuda y reclamaron avances dentro del G20 para ofrecer soluciones más rápidas y previsibles a los países vulnerables.
Asimismo, pidieron una mayor transparencia en los datos sobre endeudamiento y en las prácticas de préstamo de todos los acreedores internacionales, incluidos los miembros del G20.
La declaración también respalda la implementación acelerada del denominado enfoque de tres pilares desarrollado por el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial para ayudar a países con elevados niveles de deuda pero comprometidos con programas de reformas económicas.
Infraestructura, minerales críticos y seguridad alimentaria
El documento destaca la importancia de fortalecer las cadenas globales de suministro y desarrollar infraestructuras resilientes mediante la iniciativa Partnership for Global Infrastructure and Investment (PGII).
Los países del G7 también subrayaron la relevancia estratégica de los minerales críticos para la transición energética y la economía digital, comprometiéndose a impulsar alianzas internacionales que fomenten cadenas de valor más transparentes y con mayor generación de beneficios locales.
En respuesta a las recientes interrupciones en las cadenas de suministro, los ministros del grupo recibieron además el encargo de evaluar el impacto global del acceso a insumos esenciales, como los fertilizantes, y coordinar medidas de apoyo para enfrentar riesgos relacionados con la seguridad alimentaria mundial.
África, prioridad de la nueva estrategia
La declaración dedica una atención especial a África, región que los líderes consideran clave para el futuro crecimiento económico global.
El G7 expresó su respaldo a iniciativas recientes como el Africa Forward Summit, el Tokyo International Conference on African Development y el plan italiano Mattei Plan for Africa, destinadas a impulsar inversiones, comercio y desarrollo sostenible en el continente.
Reforma del sistema internacional
Finalmente, los líderes reafirmaron su apoyo a una reforma de los organismos multilaterales y del sistema de cooperación internacional para evitar duplicidades y mejorar la eficacia de los recursos disponibles.
El bloque defendió una mayor coordinación entre bancos de desarrollo, organismos financieros internacionales, gobiernos, empresas privadas y organizaciones de la sociedad civil, con el objetivo de crear una arquitectura de desarrollo más eficiente y adaptada a los desafíos del siglo XXI.
La declaración concluye con un llamado a construir una amplia coalición internacional que incluya a economías emergentes, inversores privados y actores filantrópicos para impulsar un nuevo modelo de financiación del desarrollo basado en la transparencia, la sostenibilidad y el crecimiento económico compartido.