Canadá suspende impuesto federal a los combustibles en medio de presiones energéticas globales

Ottawa (14 de abril de 2026).– El Gobierno de Canadá anunció este martes la suspensión temporal del impuesto federal a los combustibles, una medida destinada a mitigar el impacto del alza internacional de los precios de la energía, en un contexto marcado por tensiones geopolíticas y disrupciones en el suministro, especialmente en Oriente Medio.

El primer ministro, Mark Carney, informó que la exención del llamado “Fuel Excise Tax” sobre la gasolina y el diésel entrará en vigor el 20 de abril y se mantendrá hasta el 7 de septiembre de 2026. Según el Ejecutivo, la medida permitirá reducir el precio en surtidor en aproximadamente 10 centavos por litro de gasolina regular y 4 centavos en el caso del diésel. La suspensión también se aplicará a los combustibles de aviación.

El anuncio se produce en un momento en que los mercados energéticos globales enfrentan volatilidad por conflictos internacionales y problemas en las cadenas de suministro, factores que han elevado los costos del transporte y la producción en múltiples economías. En este escenario, Canadá busca amortiguar el impacto interno mientras refuerza su estrategia de independencia energética.

“El mundo atraviesa cambios rápidos que no podemos controlar, pero estamos enfocados en fortalecer nuestra economía”, afirmó Carney, al subrayar que su Gobierno apuesta por combinar alivio inmediato con inversiones a largo plazo en sectores como electricidad, gas natural licuado y energía nuclear.

El ministro de Finanzas, François-Philippe Champagne, señaló que la decisión responde a la necesidad de ofrecer “alivio tangible” a los ciudadanos en un momento de presión inflacionaria global. Por su parte, el titular de Energía, Tim Hodgson, destacó que la medida forma parte de una visión más amplia para consolidar a Canadá como una “superpotencia energética” capaz de garantizar precios asequibles.

A nivel económico, el Gobierno sostiene que la rebaja impositiva reducirá los costos operativos en sectores clave como transporte, agricultura, construcción y distribución, lo que podría traducirse en mayor contratación, inversión y competitividad exportadora en los mercados internacionales.

La suspensión del impuesto se suma a una serie de políticas adoptadas por el Ejecutivo canadiense para enfrentar el encarecimiento del costo de vida, entre ellas recortes fiscales, la eliminación del impuesto al carbono para consumidores y programas de apoyo directo a hogares.

Con esta decisión, Canadá se alinea con otras economías que han optado por medidas temporales para contener el impacto de la crisis energética global, mientras avanza en su objetivo de fortalecer su autonomía energética y estabilidad económica en un entorno internacional incierto.