Canadá reduce drásticamente los impuestos a nuevas inversiones y busca atraer un billón de dólares

Fuente: The Prime Minister’s Office – Communications

Toronto, 15 de septiembre de 2026.— El primer ministro de Canadá, Mark Carney, anunció este martes una nueva “Productivity Mega Deduction” (Mega Deducción de Productividad) destinada a reducir significativamente el costo fiscal de las nuevas inversiones empresariales y reforzar la posición de Canadá como uno de los destinos más competitivos del mundo para la inversión.

El anuncio fue realizado durante la primera Cumbre de Inversión de Canadá (Canada Investment Summit), celebrada en Toronto, donde el Gobierno federal presentó la nueva medida como una pieza central de su estrategia para movilizar hasta 1 billón de dólares canadienses en nuevas inversiones públicas, privadas e institucionales.

La iniciativa amplía de manera considerable una deducción fiscal introducida previamente por el Gobierno de Carney. Según Ottawa, la medida permitirá que las empresas puedan deducir inmediatamente una proporción mucho mayor de determinadas inversiones de capital, pasando de aproximadamente el 15% de los activos empresariales a más del 65%.

Entre los activos que quedarían incluidos figuran cables de fibra óptica, propiedades mineras, oleoductos y gasoductos, programas informáticos, investigación y desarrollo, equipos informáticos, aeronaves y vehículos, patentes, vías ferroviarias, puentes y carreteras.

Canadá quiere convertirse en el principal destino mundial para nuevas inversiones

Carney defendió la iniciativa presentando a Canadá como una economía con ventajas estratégicas en un contexto internacional marcado por las tensiones comerciales, la competencia por los minerales críticos y la transición energética.

“Canadá tiene lo que el mundo quiere”, afirmó el primer ministro, al destacar las reservas energéticas del país, sus minerales críticos, su fuerza laboral altamente cualificada, sus acuerdos comerciales internacionales y su fortaleza fiscal.

El Gobierno canadiense sostiene que el país cuenta con acuerdos de libre comercio que proporcionan acceso a mercados que representan alrededor de 1.500 millones de consumidores.

La nueva estrategia también busca aprovechar la posición de Canadá en sectores considerados estratégicos para la economía mundial, particularmente energía, minería, infraestructura, tecnología, transporte, investigación y desarrollo y producción industrial.

La tasa efectiva marginal bajaría al 6,4%

Uno de los aspectos más significativos de la reforma es el impacto previsto sobre la tasa efectiva marginal de tributación de las nuevas inversiones empresariales.

Según el Gobierno federal, esta tasa pasaría de aproximadamente 13% a 6,4%, lo que convertiría a Canadá en el país con la tasa más baja entre las principales economías mundiales y en una posición especialmente favorable frente a Estados Unidos.

Ottawa afirma que la tasa canadiense sería menos de la mitad de la estadounidense, reforzando el atractivo del país para compañías que estén considerando dónde instalar nuevas plantas, ampliar operaciones o desarrollar proyectos de infraestructura.

La estrategia pretende reducir el costo de inversión después de impuestos y acelerar el momento en que las empresas pueden recuperar fiscalmente el capital destinado a nuevos proyectos.

Un nuevo ciclo de inversiones

La medida forma parte de una estrategia económica más amplia del Gobierno de Carney para estimular la productividad y atraer capital a Canadá.

Ottawa estima que, durante los próximos cinco años, sus inversiones de capital e incentivos destinados a terceros, por un valor aproximado de 280.000 millones de dólares canadienses, podrían facilitar más de 1 billón de dólares en inversiones totales procedentes de socios públicos, privados e institucionales.

La Cumbre de Inversión de Canadá cuenta con la participación de dos de los principales inversores institucionales del país: Canada Pension Plan Investment Board (CPP Investments) y Public Sector Pension Investment Board (PSP Investments).

El Gobierno también destaca que Canadá mantiene una calificación crediticia AAA, posee la relación de deuda neta respecto al PIB más baja del G7 y ocupa el primer lugar entre las economías del grupo en estabilidad bancaria, factores que Ottawa considera fundamentales para atraer capital internacional.

Competencia directa con Estados Unidos

La reforma tributaria tiene además una dimensión geoeconómica. En un momento en que Canadá busca reducir su dependencia económica de Estados Unidos y fortalecer sus cadenas de suministro internas, Ottawa pretende utilizar su sistema fiscal como una herramienta para convencer a empresas nacionales y extranjeras de invertir dentro del país.

La nueva deducción abarcará sectores considerados fundamentales para la competitividad futura de Canadá, desde la infraestructura digital y los minerales críticos hasta la energía, el transporte y las tecnologías avanzadas.

El ministro de Finanzas y de Ingresos Nacionales, François-Philippe Champagne, calificó la reforma como uno de los cambios más importantes del sistema tributario empresarial canadiense en medio siglo.

Según Champagne, la iniciativa busca crear las condiciones para un nuevo ciclo de inversión, permitiendo a las empresas construir, ampliar sus operaciones y generar empleos de mayor remuneración.

Ottawa apuesta por una economía más independiente

La iniciativa llega en un contexto de creciente incertidumbre económica y comercial internacional, marcado por disputas arancelarias, competencia tecnológica y una carrera entre las principales economías por atraer inversiones estratégicas.

El Gobierno de Carney sostiene que Canadá posee una combinación poco habitual de recursos naturales, acceso a mercados internacionales, capital institucional, estabilidad financiera y una fuerza laboral altamente educada.

Con la Productivity Mega Deduction, Ottawa pretende transformar esas ventajas en nuevas inversiones productivas y acelerar el crecimiento económico.

La apuesta del Gobierno es que un menor costo fiscal para las empresas se traduzca en más inversión, mayor productividad, nuevos empleos y una economía canadiense más resiliente y menos dependiente de factores externos.

“Estamos enviando un mensaje claro al mundo: Canadá está construyendo a gran escala. Construyan con nosotros”, afirmó Carney durante la presentación de la nueva política.