Fuente: THE CANADIAN PRESS

MONTREAL (7 de septiembre de 2026).- La guerra comercial entre Canadá y Estados Unidos se ha convertido en uno de los principales temas de la campaña electoral en Quebec, donde los líderes políticos mantienen posiciones enfrentadas sobre cómo proteger la economía de la provincia frente a las consecuencias de las nuevas medidas arancelarias.
La primera ministra de Quebec, Christine Fréchette, advirtió este lunes que los aranceles de represalia que Canadá tiene previsto aplicar a productos estadounidenses a partir de la medianoche podrían provocar una nueva respuesta de la Administración del presidente Donald Trump.
“¿Van a responder los estadounidenses a estos aranceles de represalia? Tengo que decir que no me sorprendería. Eso podría desencadenar otro ciclo, así que tendremos que ver qué ocurre”, declaró Fréchette a los periodistas en Mirabel.
La líder de la Coalition Avenir Québec anunció además que interrumpiría temporalmente la campaña electoral para presidir, a las seis de la tarde, una reunión virtual de su gabinete destinada a tomar varias decisiones relacionadas con las nuevas medidas arancelarias federales.
Fréchette defendió su decisión de continuar ejerciendo como primera ministra durante la campaña electoral y aseguró que tiene la responsabilidad de intervenir cuando surgen asuntos de importancia para la provincia.
“No voy a disculparme por gobernar cuando se trata de proteger a nuestras empresas, nuestra economía y nuestros trabajadores”, afirmó.
Quebec pide proteger a sus empresas
El Gobierno de Quebec había expresado previamente su preocupación por el impacto que algunas de las medidas de represalia adoptadas por Ottawa podrían tener sobre las empresas de la provincia.
Fréchette señaló este lunes que el Gobierno federal tuvo en cuenta las demandas de Quebec y modificó parcialmente su respuesta, aunque subrayó que “siempre hay margen para mejorar”.
La provincia había informado anteriormente que consiguió medidas de alivio arancelario para las empresas afectadas. También logró que se incluyeran nuevos aranceles de represalia sobre determinados productos estadounidenses que las compañías de Quebec pueden suministrar al resto de Canadá, entre ellos el cable de cobre y productos lácteos.
John Fragos, secretario de prensa del ministro federal de Finanzas, François-Philippe Champagne, confirmó que Quebec participó en las consultas sobre las modificaciones a la lista de productos sujetos a las medidas de represalia canadienses.
Según Fragos, los cambios fueron determinados parcialmente a partir de conversaciones y recomendaciones del Gobierno de Quebec y de representantes económicos y sectoriales de la provincia.
Ottawa también amplió su actual programa de remisión de aranceles para incluir los nuevos productos afectados.
El Gobierno federal sostiene que las modificaciones buscan mantener las medidas de represalia “dólar por dólar”, impulsar la producción nacional y garantizar condiciones de competencia equitativas para las empresas canadienses.
Los partidos se enfrentan por la estrategia
La guerra comercial también ha generado fuertes diferencias entre los partidos que participan en la campaña electoral de Quebec.
Fréchette invitó a los líderes de los partidos de oposición a reunirse con ella después de la reunión del gabinete para explicarles la respuesta del Gobierno provincial.
El líder liberal Charles Milliard aceptó asistir, aunque dejó claro que lo haría de manera reticente.
“Voy a ser honesto con ustedes: no quiero ir en absoluto, pero voy a hacerlo por el interés público”, declaró a los periodistas en Laval.
Milliard calificó la reunión del gabinete de Fréchette como una “puesta en escena” y acusó a la primera ministra de no haber preparado adecuadamente a las empresas de Quebec para afrontar la guerra comercial.
El líder liberal presentó además un vídeo en el que calificó los aranceles estadounidenses de “agresión económica” y defendió una transformación de la economía de Quebec mediante la diversificación de mercados, la reducción de la burocracia y una menor regulación gubernamental.
“Una crisis como la que estamos viviendo no es simplemente una prueba que debemos superar; tiene que ser un punto de partida hacia un futuro mejor”, afirmó Milliard.
Oposición dividida ante la reunión
El líder conservador de Quebec, Éric Duhaime, rechazó la invitación de Fréchette y acusó a la primera ministra de utilizar el conflicto comercial como una distracción durante la campaña electoral.
Por el contrario, el líder del Parti Québécois, Paul St-Pierre Plamondon, confirmó que asistirá a la reunión, aunque exigió que Fréchette proporcione previamente a los partidos de oposición información y documentos detallados sobre las medidas que prepara el Gobierno provincial.
Ruba Ghazal, copresidenta de Québec solidaire, también confirmó su asistencia.
La disputa comercial con Estados Unidos se convierte así en un asunto central de la campaña electoral de Quebec, al tiempo que Ottawa y las provincias intentan limitar el impacto económico de una confrontación que amenaza con prolongarse y generar nuevas rondas de aranceles y represalias a ambos lados de la frontera.
Para Quebec, una de las principales regiones industriales de Canadá y con fuertes vínculos comerciales con Estados Unidos, el resultado de esta guerra comercial podría tener consecuencias directas sobre las empresas, el empleo y las exportaciones, convirtiendo la política comercial en uno de los principales debates económicos de la campaña.