Primeros ministros canadienses aceptan evaluar el regreso del alcohol estadounidense, pero mantienen reservas sobre el acuerdo con el presidente Donald Trump

Fuente: The Canadian Press

OTTAWA, 20 de agosto de 2026.— Varios primeros ministros provinciales de Canadá se muestran dispuestos a restablecer la venta de bebidas alcohólicas estadounidenses en sus territorios, una condición que el Gobierno federal considera necesaria para avanzar hacia un nuevo acuerdo comercial con Washington. Sin embargo, persisten importantes dudas sobre los términos de ese entendimiento y sobre el futuro de los aranceles estadounidenses a productos canadienses.

La posibilidad de reponer las bebidas estadounidenses en las estanterías de las provincias surge después de que el primer ministro Mark Carney informara el miércoles a los premiers sobre los avances alcanzados con la administración del presidente Donald Trump.

Trump anunció el martes la suspensión de los nuevos aranceles del 50 % que estaban previstos sobre una amplia gama de productos canadienses, mientras Ottawa y Washington continúan negociando los detalles de un eventual acuerdo.

El paquete comercial busca evitar nuevos gravámenes sobre mercancías canadienses por unos 28.000 millones de dólares y resolver algunas de las principales disputas comerciales existentes entre ambos países.

Kinew: Canadá debe seguir presionando a Trump

El primer ministro de Manitoba, Wab Kinew, afirmó que respaldará una posición unificada de Canadá, aunque considera que Ottawa no debería hacer demasiadas concesiones a Washington.

Kinew aseguró que está con “Team Canada”, pero sostuvo que Canadá debe continuar enfrentando las políticas comerciales de Trump, a quien calificó de “errático” y poco digno de confianza.

El premier manitobense afirmó que todavía espera conocer detalles fundamentales del acuerdo, particularmente sobre el futuro de los aranceles al acero y el aluminio.

“Creo que deberíamos luchar”, afirmó Kinew, quien añadió que considera que Canadá tiene actualmente una posición negociadora favorable frente a Estados Unidos.

También lanzó una dura crítica política contra Trump al sostener que el presidente estadounidense es “muy débil” y que Estados Unidos tiene actualmente una posición internacional menos fuerte que hace un año.

El alcohol estadounidense se convierte en pieza de negociación

Según Kinew, Carney transmitió a los premiers que la eliminación de las prohibiciones provinciales sobre las bebidas alcohólicas estadounidenses constituye una condición esencial para alcanzar el acuerdo con Washington.

Las restricciones fueron introducidas a partir del invierno de 2025, cuando Trump comenzó a imponer nuevos aranceles contra productos canadienses.

Aunque Kinew dijo que está dispuesto a considerar la petición de Carney, dejó claro que permitir nuevamente la venta de alcohol estadounidense no significa que los consumidores deban comprarlo.

El premier de Manitoba pidió a los canadienses que, en caso de que las bebidas estadounidenses regresen a las estanterías, continúen optando por productos nacionales para apoyar el empleo y la economía canadiense.

Una posición similar fue expresada por los premiers de Nueva Escocia y Nuevo Brunswick.

La premier de Nuevo Brunswick, Susan Holt, dijo que tiene la impresión de que muchos consumidores de su provincia tampoco comprarían bebidas estadounidenses aunque vuelvan a estar disponibles.

Ontario mantiene silencio

Uno de los principales interrogantes está en la posición de Ontario, la provincia más poblada del país y uno de los territorios más expuestos a las consecuencias de los aranceles sobre el acero y la industria automotriz.

El premier ontariense Doug Ford todavía no ha expresado públicamente su posición sobre el acuerdo ni ha confirmado si Ontario levantará sus restricciones a las bebidas alcohólicas estadounidenses.

La situación resulta especialmente relevante porque Ontario había sido anteriormente el principal mercado canadiense para el alcohol procedente de Estados Unidos y, al mismo tiempo, es una de las provincias que más podría verse afectada si los aranceles estadounidenses al acero y los automóviles permanecen elevados.

El premier de los Territorios del Noroeste, R.J. Simpson, afirmó que no teme que las diferencias entre las provincias debiliten la estrategia de “Team Canada”.

“Ontario, con el acero, tiene un gran problema”, señaló Simpson, quien añadió que la posición de su territorio dependerá de cómo sea tratado Ontario en el acuerdo.

Yukon levantará su veto

El primer ministro del Yukon, Currie Dixon, confirmó que su territorio levantará la prohibición sobre el alcohol estadounidense una vez que se concrete el acuerdo con Washington.

En los Territorios del Noroeste, Simpson indicó que también estaría dispuesto a considerar la eliminación de las restricciones.

Por su parte, el viceprimer ministro de Terranova y Labrador, Tony Wakeham, afirmó que durante la conversación con Carney todos los premiers acordaron devolver las bebidas estadounidenses a sus estanterías, aunque no todos los gobiernos provinciales han confirmado públicamente esa posición.

Ottawa y Washington buscan cerrar el acuerdo

Mientras los premiers analizan las condiciones planteadas por Carney, el ministro canadiense de Comercio entre Canadá y Estados Unidos, Dominic LeBlanc, continuó este jueves las negociaciones en Washington con el representante comercial estadounidense, Jamieson Greer.

LeBlanc aseguró que las negociaciones están muy avanzadas, pero que todavía queda trabajo por hacer.

“Los canadienses esperan que alcancemos un acuerdo que responda al interés económico de Canadá y de los trabajadores canadienses”, afirmó el ministro.

Las negociaciones, en las que también participa la principal negociadora canadiense, Janice Charette, se han desarrollado durante varias reuniones entre el 10 y el 18 de agosto.

El eventual acuerdo podría abordar los aranceles estadounidenses al acero, aluminio, madera y automóviles, además de las preocupaciones de Washington sobre el acceso al mercado canadiense de productos lácteos.

También incluiría las medidas de represalia adoptadas por Canadá contra determinados productos estadounidenses y las restricciones provinciales a las importaciones de bebidas alcohólicas.

Quebec pide analizar el impacto económico

La nueva primera ministra de Quebec, Christine Fréchette, mantuvo el jueves una conversación prolongada con Carney para conocer más detalles del acuerdo.

Fréchette señaló que recibió respuestas a varias de las preguntas que había planteado al Gobierno federal, pero dijo que su provincia necesita analizar cuidadosamente las consecuencias económicas antes de fijar una posición definitiva.

Quebec se suma así a las provincias que prefieren esperar a conocer la totalidad de los términos antes de comprometerse plenamente con el acuerdo.

Carney habla con Sheinbaum

En paralelo a las negociaciones con Washington, Carney conversó este jueves con la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, sobre la evolución del comercio en América del Norte.

Ambos mandatarios destacaron la importancia de renovar cuanto antes el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (CUSMA), conocido como T-MEC en México y USMCA en Estados Unidos.

La coordinación entre Ottawa y Ciudad de México adquiere especial relevancia ante la incertidumbre sobre el futuro de la integración comercial norteamericana y las políticas arancelarias impulsadas por Washington.

La oposición exige información

La negociación también ha provocado cuestionamientos en Ottawa. El líder del Bloc Québécois, Yves-François Blanchet, envió una carta a Carney solicitando que los líderes de los partidos federales de oposición sean consultados sobre cualquier eventual acuerdo con Estados Unidos.

El líder conservador Pierre Poilievre afirmó que hasta el miércoles no había recibido información del Gobierno federal sobre las negociaciones ni sobre el posible acuerdo.

Carney aún no ha ofrecido públicamente todos los detalles del entendimiento, aunque en una declaración difundida el miércoles aseguró que el nuevo acuerdo fortalece y amplía las ventajas comerciales que Canadá ya mantiene con Estados Unidos.

Por ahora, Ottawa enfrenta el desafío de mantener una posición nacional unificada mientras las provincias evalúan qué concesiones están dispuestas a aceptar para evitar una nueva escalada arancelaria con su principal socio comercial.