EE.UU: Presidente Donald Trump asegura que avanzan las conversaciones con Irán, pero advierte que reanudará los bombardeos si fracasa la diplomacia

Fuente: Thomson Reuters/CBC News/RCI

Washington (27 de julio de 2026).- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este lunes que Washington mantiene «buenas conversaciones» con Irán para intentar poner fin a la escalada militar entre ambos países, aunque advirtió que los ataques estadounidenses podrían reanudarse si las negociaciones no producen resultados.

Las declaraciones se producen apenas dos días después de que la Casa Blanca suspendiera de forma inesperada una campaña de bombardeos de dos semanas contra objetivos iraníes, una decisión que marcó un giro en la estrategia estadounidense tras casi cinco meses de enfrentamientos.

«Estamos teniendo buenas conversaciones. Creo que existe una buena posibilidad de que ocurra algo positivo. Si sucede, excelente; si no, volveremos a hacer lo que estábamos haciendo hace dos días», declaró Trump a la prensa. Más tarde, durante un acto político en Michigan, insistió en que las negociaciones continúan, aunque reiteró que Estados Unidos responderá con fuerza si fracasan los esfuerzos diplomáticos.

Desde Teherán, el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores, Esmail Baghaei, confirmó que ambas partes siguen intercambiando mensajes a través de mediadores y aseguró que Irán no ha abandonado la vía diplomática. Sin embargo, calificó de «fabricadas» las informaciones que afirmaban que la República Islámica había solicitado negociaciones directas con Washington.

Pese al aparente acercamiento diplomático, la tensión militar en la región continúa elevada. Arabia Saudita informó que interceptó drones dirigidos contra instalaciones petroleras, incluidos objetivos en Riad, y atribuyó los ataques a grupos armados respaldados por Irán que operan desde Irak.

Por su parte, los rebeldes hutíes de Yemen, aliados de Teherán, anunciaron un ataque contra el oleoducto que transporta crudo hacia el puerto saudita de Yanbu, en el mar Rojo, como represalia por lo que calificaron como incursiones de drones sauditas en el espacio aéreo yemení.

Entretanto, el mando militar central iraní acusó a Estados Unidos de amenazar embarcaciones y petroleros en aguas territoriales iraníes y de intentar imponer un «bloqueo marítimo ilegal», al tiempo que aseguró mantener el control del estratégico estrecho de Ormuz, una de las principales rutas mundiales para el transporte de petróleo.

La situación en ese paso marítimo sigue siendo uno de los principales puntos de fricción. Mientras Washington exige la libre navegación de los buques comerciales, Irán sostiene que las embarcaciones deben utilizar el canal bajo su control y ha manifestado su intención de aplicar tarifas de tránsito.

El conflicto también tiene repercusiones en la política interna estadounidense. Una encuesta de Reuters/Ipsos realizada durante el fin de semana mostró un ligero aumento en la aprobación de Trump, que alcanzó el 37 %, tres puntos más que el mes anterior. Sin embargo, apenas uno de cada tres estadounidenses respalda la guerra contra Irán, y la mayoría considera que el presidente no ha explicado con claridad los objetivos de la campaña militar.

La pausa en los bombardeos tuvo un impacto inmediato en los mercados energéticos. El precio del crudo Brent cayó alrededor de un 8,2 % durante la jornada del lunes, situándose por debajo de los 89 dólares estadounidenses por barril, después de haber superado brevemente los 100 dólares la semana pasada ante el temor de una interrupción del suministro mundial.

Según funcionarios estadounidenses citados por Reuters, la decisión de suspender la ofensiva respondió, en parte, a recomendaciones de altos mandos militares, quienes advirtieron que la campaña había alcanzado el límite de sus objetivos estratégicos y que comenzaban a escasear tanto los blancos disponibles como parte del arsenal de municiones de precisión. Trump rechazó esas versiones y aseguró que el Pentágono está reponiendo rápidamente sus reservas militares.

La campaña aérea estadounidense, que se prolongó durante 13 noches consecutivas, dejó decenas de muertos en Irán y provocó daños en infraestructura militar, puentes y túneles en el sur del país. En respuesta, ataques iraníes contra bases estadounidenses en países árabes vecinos causaron la muerte de cuatro militares estadounidenses, mientras que también fueron alcanzadas infraestructuras civiles en varios países del Golfo, en una escalada que mantiene en vilo a Oriente Medio y a los mercados internacionales.