Apple demanda a OpenAI por presunto robo de secretos comerciales en disputa que amenaza su alianza estratégica

Fuente: The Associated Press

Toronto, 11 de julio de 2026. La relación entre Apple y OpenAI atraviesa su momento más crítico luego de que la empresa creadora del iPhone presentara una demanda en un tribunal federal de California, acusando a la compañía de inteligencia artificial de apropiarse ilegalmente de secretos comerciales para acelerar el desarrollo de su futuro dispositivo de hardware basado en ChatGPT.

La acción judicial representa una escalada significativa en las tensiones entre dos de las empresas tecnológicas más influyentes del mundo, que hasta hace poco mantenían una alianza para integrar las capacidades de ChatGPT en los iPhone, pero que ahora compiten por liderar la próxima generación de dispositivos impulsados por inteligencia artificial.

En la demanda, Apple sostiene que OpenAI participó en un «patrón coordinado de conducta indebida a nivel institucional» mediante la contratación de antiguos empleados que, presuntamente, trasladaron información altamente confidencial relacionada con el desarrollo de productos de la compañía.

Entre los demandados figuran Tang Tan, exresponsable del diseño de productos emblemáticos como el iPhone, el Apple Watch y el iPod, quien actualmente se desempeña como director de hardware de OpenAI, así como Chang Liu, exingeniero eléctrico de Apple que se incorporó recientemente a la empresa de inteligencia artificial.

Según Apple, ambos exempleados habrían accedido y descargado archivos confidenciales relacionados con proyectos de hardware incluso después de abandonar la empresa. La demanda también afirma que Tang Tan habría solicitado a candidatos que aún trabajaban en Apple llevar piezas físicas de productos de la compañía durante entrevistas de trabajo en OpenAI.

La tecnológica de Cupertino asegura haber detectado un «patrón de robo» tras iniciar una investigación interna sobre una posible filtración de información confidencial. Asimismo, sostiene que intentó contactar a OpenAI en febrero para expresar sus preocupaciones, pero no obtuvo respuesta.

OpenAI rechazó implícitamente las acusaciones y señaló que continúa revisando el contenido de la demanda. En un comunicado, su portavoz Drew Pusateri afirmó que la empresa «no tiene interés en los secretos comerciales de otras compañías» y que permanece enfocada en desarrollar tecnologías innovadoras que beneficien a los usuarios.

Aunque OpenAI no ha revelado oficialmente el diseño de su próximo dispositivo, sí ha manifestado que trabaja en una nueva forma de interacción con la inteligencia artificial que vaya más allá de los teléfonos inteligentes y otros productos tradicionales, buscando crear una nueva categoría de hardware centrada en la IA.

La disputa cobra especial relevancia porque OpenAI reforzó recientemente su apuesta por el hardware mediante la adquisición de io Products, empresa cofundada por el legendario diseñador Jony Ive, Tang Tan y otros exejecutivos de Apple, en una operación valorada en aproximadamente 6.500 millones de dólares estadounidenses.

El proyecto, considerado uno de los desarrollos tecnológicos más esperados del sector, pretende crear un dispositivo de inteligencia artificial que diversos analistas consideran un potencial competidor directo del ecosistema de Apple.

La demanda también incorpora a io Products como parte del litigio y se suma a otros procesos judiciales relacionados con el proyecto, entre ellos una acción presentada por la empresa tecnológica iyO Inc., que acusa a OpenAI y a Jony Ive de infringir su marca comercial y de apropiación indebida de información confidencial.

El enfrentamiento judicial llega en un momento clave para OpenAI, que estudia una eventual salida a bolsa y enfrenta una creciente competencia de empresas como Anthropic y Google en el mercado mundial de la inteligencia artificial.

Más allá del resultado legal, el caso podría redefinir la relación entre innovación, movilidad del talento y protección de la propiedad intelectual en la industria tecnológica, justo cuando las grandes compañías compiten por dominar el mercado emergente del hardware impulsado por inteligencia artificial.