Fuente: The Canadian Press

Toronto, 6 de julio de 2026. La recomendación de un comité especial del gobierno federal de no ampliar, por ahora, el acceso a la Asistencia Médica para Morir (MAID, por sus siglas en inglés) a personas cuya única condición médica sea una enfermedad mental ha provocado una profunda decepción entre algunos pacientes que esperaban acogerse a ese procedimiento.
El informe, publicado el 17 de junio, concluyó que no existe consenso científico suficiente para determinar con certeza cuándo un trastorno mental puede considerarse irreversible ni cómo diferenciar una solicitud de MAID de una crisis suicida. El documento servirá de base para que el ministro de Justicia, Sean Fraser, decida los próximos pasos del gobierno sobre un debate que lleva varios años abierto.
La mayoría de los especialistas que comparecieron ante el comité se manifestó en contra de ampliar el acceso al procedimiento. Entre sus principales argumentos señalaron la falta de acceso equitativo a tratamientos de salud mental en Canadá y la dificultad de establecer que un trastorno psiquiátrico sea realmente irremediable.
Sin embargo, otros expertos cuestionaron el proceso. La psiquiatra Mona Gupta lamentó que el comité no escuchara directamente a personas con enfermedades mentales que apoyan la ampliación de la MAID, lo que, a su juicio, limitó la diversidad de perspectivas consideradas durante las deliberaciones.
La decisión ha generado frustración entre algunos pacientes que afirman haber esperado durante años una resolución favorable. Varios de ellos sostienen que la exclusión los deja sin alternativas después de haber agotado numerosos tratamientos médicos y psicológicos.
Una de esas personas es Danelia Chacón, médica pediatra jubilada de 74 años, residente en Ottawa y originaria de Venezuela. Chacón asegura haber convivido con depresión y ansiedad desde la infancia y haber recibido múltiples tratamientos, incluidos medicamentos, psicoterapia y terapias alternativas, sin obtener una mejoría duradera.
Ante la falta de acceso a la MAID por enfermedad mental en Canadá, explicó que ha iniciado un proceso para solicitar el procedimiento en Suiza, donde considera que podría cumplir los requisitos establecidos por ese país.
Otra paciente, Lisa Marr, una exparamédica de Nueva Escocia de 56 años, relató que vive con trastorno por estrés postraumático complejo, trastorno bipolar tipo II, depresión resistente al tratamiento y ansiedad generalizada, además de diversos problemas físicos. Aunque actualmente dirige un grupo de apoyo para mujeres con estrés postraumático, sostiene que la recomendación del comité transmite el mensaje de que el sufrimiento psicológico es considerado menos importante que el físico.
También figura el caso de un hombre identificado únicamente como John, cuya identidad permanece protegida por orden judicial. Residente del área de Halifax, explicó que, tras conocer que la ampliación de la MAID probablemente no prosperaría, comenzó a estudiar la legislación vigente para determinar si podía cumplir los criterios de elegibilidad a través de un diagnóstico adicional de esclerosis múltiple.
Según el paciente, el programa de MAID de Nueva Escocia aceptó evaluar su caso bajo una interpretación jurídica que considera conjuntamente su enfermedad física y sus trastornos psiquiátricos, un proceso que podría derivar en una revisión judicial más amplia sobre el alcance de la legislación.
Otro de los testimonios recogidos es el de Kyle Thomson, de 52 años, quien vive con trastorno depresivo persistente y un trastorno límite de la personalidad. Thomson aseguró que esperaba desde 2021 la posibilidad de presentar una solicitud de MAID y que incluso pidió comparecer ante el comité parlamentario, aunque no fue convocado por falta de espacio.
El informe del comité reconoce que una de las preocupaciones recurrentes expresadas durante las consultas fue la necesidad de fortalecer el acceso a los servicios de salud mental antes de considerar una ampliación del acceso a la asistencia médica para morir.
Mientras el Gobierno federal analiza el informe y define si mantendrá la exclusión permanente o impulsará cambios legislativos, el debate continúa dividiendo a especialistas, legisladores y pacientes entre quienes consideran que la prioridad debe ser ampliar el acceso a tratamientos de salud mental y quienes sostienen que impedir el acceso a la MAID constituye una limitación a la autonomía de personas que padecen sufrimiento persistente e irreversible.