Fuente: THE CANADIAN PRESS

OTTAWA.— Francia está dispuesta a profundizar su cooperación con Canadá en materia de adquisiciones militares y desarrollo industrial de defensa, pese a su objetivo estratégico de fortalecer una industria armamentística europea autónoma y reducir la dependencia de proveedores externos, especialmente estadounidenses.
Así lo afirmó la nueva embajadora francesa en Ottawa, Hélène Farnaud-Defromont, quien destacó que París puede contribuir al fortalecimiento de las capacidades industriales y tecnológicas de defensa de Canadá mediante el intercambio de conocimientos y experiencias.
En una entrevista en francés, la diplomática explicó que Francia defiende la preferencia europea en las compras de material militar, aunque reconoció que alcanzar una industria de defensa con un 100 % de componentes europeos requerirá tiempo.
«El ideal para nosotros sería alcanzar un contenido europeo del 100 %, pero, una vez más, somos realistas. Sabemos que todos necesitaremos algo de tiempo para llegar a ese objetivo», señaló.
Farnaud-Defromont subrayó que Francia conserva una de las capacidades industriales de defensa más completas de Europa, una experiencia que considera valiosa para desarrollar proyectos conjuntos con Canadá.
Canadá se incorpora a la estrategia europea de defensa
La cooperación entre Ottawa y Bruselas adquirió una nueva dimensión en febrero, cuando Canadá se convirtió en el primer socio no europeo en incorporarse al programa de préstamos de la Unión Europea denominado Security Action for Europe (SAFE), destinado a financiar proyectos conjuntos de defensa.
La iniciativa forma parte de la estrategia europea para reforzar sus capacidades militares y disminuir su dependencia de armamento estadounidense, en un contexto de incertidumbre sobre el futuro de las relaciones transatlánticas y el reparto de responsabilidades dentro de la OTAN.
Sin embargo, hasta el momento solo ha trascendido un contrato canadiense relacionado con el programa, por lo que la embajadora francesa considera necesario transformar la participación de Ottawa en resultados concretos.
«El hecho de que Canadá se haya incorporado a SAFE me parece algo muy positivo. Ahora necesitamos ver que las cosas se materialicen. Esta asociación debe tomar forma», afirmó.
El programa SAFE permite a los países de la UE acceder a préstamos con condiciones favorables para adquirir equipos y armamento militar. Entre los objetivos europeos figura establecer un mayor contenido industrial comunitario en los proyectos financiados, con un umbral del 65 % de componentes de origen europeo.
Francia, según la embajadora, alcanza actualmente ese porcentaje en los componentes de los equipos de defensa que adquiere.
No obstante, una parte importante de la industria canadiense de defensa está integrada por filiales de corporaciones estadounidenses. La diplomática evitó especular sobre cómo esta estructura empresarial podría influir en la participación canadiense en SAFE.
La autonomía estratégica europea y el futuro de la OTAN
El acercamiento entre Francia y Canadá se produce en un momento de debate sobre el futuro de la seguridad occidental y la relación entre la Unión Europea y Estados Unidos.
Francia, miembro fundador de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), ha defendido históricamente la necesidad de conservar una capacidad de decisión autónoma en asuntos estratégicos. Durante buena parte de la Guerra Fría, el país permaneció fuera de la estructura militar integrada de la Alianza, aunque mantuvo su pertenencia política a la organización.
En los últimos años, París ha intensificado sus esfuerzos para fortalecer el denominado pilar europeo de la OTAN y desarrollar una comunidad de seguridad más independiente dentro de la Unión Europea.
Esta posición cobró mayor relevancia ante las tensiones transatlánticas y las exigencias del presidente estadounidense Donald Trump relacionadas con Groenlandia.
«Llevamos mucho tiempo comprometidos con el desarrollo de un pilar europeo dentro de la Unión Europea y de la OTAN, así como de una comunidad estratégica en el seno de la Unión Europea», explicó Farnaud-Defromont.
La embajadora también expresó su preocupación por la situación actual de la Alianza Atlántica, que describió como especialmente confusa.
En Canadá, sin embargo, esta evolución genera inquietud. Kerry Buck, exembajadora canadiense ante la OTAN, advirtió en un comentario publicado en junio de 2025 en Policy Magazine que Ottawa podría quedar en una posición de mayor vulnerabilidad si la Alianza concentrara más recursos y atención en la defensa de Europa.
Durante años, Canadá había mostrado reservas ante la creación de un pilar europeo autónomo dentro de la OTAN, por temor a quedar relegado en las decisiones estratégicas o a que la Unión Europea desarrollara estructuras que compitieran con las de la Alianza.
Ucrania y la transformación del orden internacional
La guerra de Rusia contra Ucrania continúa siendo una de las principales preocupaciones de Francia y sus socios europeos. Farnaud-Defromont aseguró que la población francesa está profundamente inquieta por el conflicto y sus consecuencias para la libertad y la seguridad del continente.
La diplomática agradeció el respaldo canadiense a Ucrania y recordó que la guerra afecta directamente a la seguridad europea.
«La primera línea del frente está a apenas unos cientos de kilómetros de París. No está tan lejos», señaló.
A pesar del deterioro del panorama internacional y de los numerosos conflictos armados, incluidos los de Oriente Medio, Francia mantiene su apuesta por la diplomacia multilateral como vía para alcanzar soluciones de paz.
Farnaud-Defromont, diplomática de carrera con 32 años de experiencia, sostuvo que el entorno internacional ha experimentado una transformación profunda.
«El orden internacional se ha visto profundamente alterado», afirmó, al comparar el actual escenario geopolítico con el que conoció al comienzo de su trayectoria profesional.
Una oportunidad para redefinir la cooperación transatlántica
La disposición francesa a colaborar con Canadá refleja la posibilidad de conciliar dos objetivos estratégicos: el fortalecimiento de la autonomía industrial europea y la diversificación de las alianzas de defensa canadienses.
Para Ottawa, una mayor cooperación con París y otros socios europeos podría ampliar las opciones de adquisición de armamento, impulsar el intercambio tecnológico y contribuir al desarrollo de capacidades industriales propias.
Para Francia, la participación canadiense en los mecanismos europeos representa una oportunidad de estrechar vínculos con un aliado de la OTAN y ampliar la cooperación más allá de las relaciones tradicionales con Estados Unidos.
El desafío será convertir las declaraciones políticas y los mecanismos de financiación en contratos, proyectos industriales y resultados tangibles. En un escenario marcado por la guerra en Ucrania, las tensiones entre Washington y sus aliados y la incertidumbre sobre la arquitectura de seguridad internacional, la cooperación franco-canadiense podría adquirir una importancia creciente para el futuro de la defensa occidental.