Presidente Donald Trump minimiza el T-MEC mientras Canadá intensifica negociaciones comerciales en Washington

Fuente: CBC News/RCI

Ottawa/Washington (28 de julio de 2026).- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este martes que no tiene interés en revisar el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC o CUSMA, por sus siglas en inglés), en momentos en que el ministro canadiense de Comercio Canadá-Estados Unidos, Dominic LeBlanc, regresó a Washington para intentar destrabar las negociaciones comerciales entre ambos países.

En una entrevista con Fox News, Trump dejó en claro su postura sobre el acuerdo comercial norteamericano al ser consultado sobre una eventual actualización del tratado.

«No me importa. La verdad es que no quiero hacerlo», declaró el mandatario estadounidense. «Prefiero ser independiente. México y Canadá nos necesitan; nosotros no los necesitamos. El acuerdo es importante para ellos, pero no para nosotros», añadió.

Las declaraciones representan un nuevo desafío para la delegación canadiense encabezada por LeBlanc, quien viajó acompañado por la principal negociadora comercial de Canadá ante Estados Unidos, Janice Charette, con el objetivo de alcanzar un entendimiento antes de que entren en vigor nuevas medidas arancelarias estadounidenses.

Canadá busca un acuerdo más amplio

El primer ministro canadiense, Mark Carney, afirmó la semana pasada que, si bien el T-MEC sigue siendo un instrumento clave para la integración económica de América del Norte, su gobierno busca negociar un acuerdo comercial más amplio con la administración Trump, en lugar de limitarse a resolver las disputas existentes bajo el tratado.

Entre las prioridades de Ottawa figura la eliminación de los aranceles impuestos por Washington a sectores considerados estratégicos para la economía canadiense, entre ellos el acero, el aluminio, la madera y la industria automotriz.

Cuenta regresiva para nuevos aranceles

Las conversaciones se desarrollan bajo la presión del plazo fijado por la Casa Blanca para aplicar, a partir del 19 de agosto, aranceles del 50 % sobre determinados productos canadienses.

Según altos funcionarios estadounidenses, la medida responde a lo que Washington considera represalias comerciales de Canadá y prácticas discriminatorias contra productos estadounidenses, especialmente en los sectores automotor, lácteo y de bebidas alcohólicas.

La semana pasada, la Casa Blanca publicó tres proclamaciones presidenciales en las que expone los argumentos jurídicos y comerciales para justificar los nuevos gravámenes. Aunque productos como la energía, la potasa, los minerales críticos y el pescado quedarían exentos, numerosos bienes que hasta ahora ingresaban libres de arancel bajo el T-MEC pasarían a estar sujetos a la nueva tarifa.

El humo de los incendios también entra en la disputa

La tensión bilateral también se ha visto alimentada por las recientes declaraciones de Trump sobre el humo procedente de los incendios forestales canadienses que afecta a varios estados del norte de Estados Unidos.

«Vamos a imponer un gran arancel a Canadá por el humo», afirmó el presidente estadounidense la semana pasada, sugiriendo que el fenómeno ambiental podría convertirse en un nuevo motivo de presión comercial.

Carney respondió asegurando que había explicado personalmente a Trump la magnitud de la temporada de incendios forestales y los esfuerzos desplegados por Canadá para combatirlos.

El primer ministro destacó que el país posee una superficie forestal equivalente a ocho veces el tamaño del estado de Texas y que enfrenta condiciones de sequía que se extienden desde regiones comparables a Texas hasta Minnesota, lo que ha favorecido la propagación de los incendios.

Incertidumbre para América del Norte

Las declaraciones de Trump ponen en duda el futuro del principal acuerdo comercial de América del Norte y aumentan la incertidumbre para empresas e inversionistas de los tres países.

Mientras Ottawa intenta preservar el acceso preferencial al mercado estadounidense y evitar una escalada arancelaria, la administración Trump mantiene una estrategia de presión comercial que podría redefinir las relaciones económicas con Canadá y México en los próximos meses.