Fuente: CBC News/RCI

Ottawa (27 de julio de 2026).- El sistema de atención de urgencias de Canadá enfrenta una creciente crisis de personal, ya que uno de cada diez médicos de urgencias ha abandonado la especialidad, mientras que casi la mitad ha reducido su carga laboral debido al agotamiento profesional, según un estudio publicado en el Journal de l’Association médicale canadienne (JAMC).
La investigación, basada en encuestas realizadas a 410 médicos de urgencias de todo el país —con excepción de Nunavut y Yukón—, advierte que el desgaste entre estos especialistas se ha intensificado en los últimos años y representa una amenaza tanto para la calidad de la atención como para la seguridad de los pacientes.
«El tema recurrente fue que el sistema de salud está roto», afirmó la coautora del estudio, Kerstin de Wit, médica de urgencias del Centro de Ciencias de la Salud de Kingston, perteneciente a la Universidad Queen’s.
Los resultados muestran que el 48 % de los encuestados redujo sus horas de trabajo, mientras que el 20 % tomó pausas temporales en su ejercicio profesional y el 10 % abandonó completamente la medicina de urgencias.
Además, el estudio identificó niveles de agotamiento particularmente elevados entre las mujeres y los médicos más jóvenes.
Un problema que va más allá de la pandemia
Los investigadores subrayan que el fenómeno no puede atribuirse únicamente a la pandemia de COVID-19.
El seguimiento comenzó en abril de 2020 y continuó con nuevas encuestas en noviembre de ese mismo año, septiembre de 2022 y enero de 2025, lo que permitió observar que el agotamiento profesional persiste y responde principalmente a problemas estructurales del sistema sanitario.
Según los autores, los altos niveles de desgaste aumentan el riesgo de errores médicos, disminuyen la calidad de la atención y ponen en peligro la seguridad de los pacientes.
Presión creciente sobre las salas de urgencias
El estudio se publica en un contexto de fuerte presión sobre el sistema de salud canadiense.
Millones de personas continúan sin acceso a un médico de familia, lo que ha incrementado la demanda en los servicios de urgencias, donde también persisten la escasez de personal y la saturación hospitalaria.
Datos recientes del Instituto Canadiense de Información sobre la Salud (CIHI) muestran que durante el año fiscal 2024-2025 uno de cada diez pacientes hospitalizados permaneció más de 48 horas en un servicio de urgencias antes de obtener una cama, un aumento de 12 horas respecto a seis años atrás.
El organismo atribuye este deterioro a la limitada capacidad hospitalaria, las dificultades para acceder a atención primaria y el envejecimiento de la población canadiense.
Déficit de especialistas
Determinar el número exacto de médicos de urgencias en Canadá resulta complejo, ya que la mayoría trabaja bajo contratos de prestación de servicios y no como empleados asalariados.
Las cifras más recientes del Instituto Canadiense de Información sobre la Salud contabilizan alrededor de 3.750 especialistas en medicina de urgencias en 2024, mientras que la Asociación Canadiense de Médicos de Urgencias estima que aproximadamente 6.000 médicos prestan servicios en salas de emergencia en todo el país.
Ninguna de estas estadísticas, sin embargo, refleja cuántos profesionales trabajan regularmente ni el impacto de la reducción de jornadas laborales.
Llamado a reformas estructurales
Para James Maskalyk, médico de urgencias en Toronto, los resultados del estudio reflejan una realidad ampliamente conocida entre los profesionales del sector.
El especialista señaló que muchos colegas se sienten cada vez más aislados dentro de un sistema sobrecargado y afirmó que las principales razones para abandonar la especialidad están relacionadas con problemas organizativos y estructurales más que con factores individuales.
El estudio recomienda que los gobiernos y las instituciones sanitarias fortalezcan la atención primaria, incrementen la capacidad hospitalaria, inviertan en servicios geriátricos dentro de las salas de urgencias y aumenten las plantillas de profesionales para responder de manera más eficiente a la demanda.
En los últimos años, algunas provincias han comenzado a implementar medidas para aliviar la presión sobre los servicios de emergencia. En Ontario, por ejemplo, farmacéuticos y paramédicos han recibido mayores atribuciones para atender determinados casos fuera de los hospitales, mientras que Columbia Británica ha abierto decenas de nuevos centros de atención primaria y de urgencias para reducir la congestión en los departamentos de emergencia.
Financiamiento, en el centro del debate
La publicación del estudio coincide con las recientes reuniones de los primeros ministros provinciales y territoriales en Charlottetown, donde los 13 mandatarios reclamaron al Gobierno federal un sistema de financiamiento sanitario más estable y predecible.
Paralelamente, la Asociación Médica Canadiense instó a los gobiernos provinciales a abordar los problemas estructurales que afectan a los hospitales, como el cierre temporal de salas de urgencias, al tiempo que respaldó los esfuerzos para facilitar la movilidad de los médicos entre provincias.
Aunque Maskalyk reconoció que iniciativas internas, como programas de apoyo psicológico y períodos de descanso para el personal sanitario, ayudan a reducir el agotamiento profesional, insistió en que la solución pasa por reformas de fondo.
«Existe la sensación de que nuestra capacidad para hacer el trabajo que amamos está siendo limitada y de que no podemos ofrecer a los pacientes la atención que necesitan. Ahí es donde comienza el deterioro del sistema», concluyó.