Fuente: The Canadian Press

Ottawa (25 de junio de 2026).- Para expertos, la incorporación tiene un claro componente de «soft power». El historiador especializado en Eurovisión Dean Vuletic señaló que el certamen, «uno de los mayores eventos culturales que unen a los europeos», ha sido desde 1956 una vitrina donde los países modelan su imagen internacional y promueven valores liberales y la visibilidad de minorías, en particular de la comunidad LGTBQ+.
La EBU describió la decisión como la formalización y profundización de la relación con el servicio público canadiense. La membresía plena otorgará además a Canadá acceso a redes profesionales de investigación periodística y verificación, y a la bolsa de noticias de Eurovisión, lo que —según la directora ejecutiva de CBC, Marie‑Philippe Bouchard— favorecerá «combatir la desinformación y apoyar la expresión cultural» en ambos lados del Atlántico.
La posible participación canadiense en el concurso fue impulsada por la estrategia del primer ministro Mark Carney de estrechar lazos con Europa; el gobierno ya incluyó la opción en el presupuesto federal del año pasado. CBC dijo que ofrecerá más detalles sobre la participación en Eurovisión en una fecha posterior.
El histórico de Eurovisión —que lanzó internacionalmente a artistas como ABBA y vio ganadoras como Céline Dion, quien en 1988 representó a Suiza— mezcla espectáculo y política: Vuletic recordó controversias recientes, incluida la polémica por la participación de Israel que provocó el boicot de cinco emisoras públicas en la última edición.
Vuletic aconsejó a Canadá aprovechar el «factor novedad» en sus primeros años en la competición, cuando el exotismo y la originalidad pueden penalizar menos que en etapas posteriores, y advirtió que enviar una estrella consagrada no garantiza el triunfo, pues el público suele celebrar a los aspirantes inesperados.