Fuente: CBC News (Canadá)/Yahoo News Canada

Ottawa/Berlín/Oslo (30 de mayo de 2026).- La competencia internacional por el multimillonario contrato para renovar la flota submarina de Canadá ha entrado en una fase decisiva, con Alemania y Noruega presentando una propuesta inédita de cooperación militar que busca convencer al gobierno canadiense de integrarse a una flota submarina común destinada a fortalecer la seguridad del Ártico y del Atlántico Norte.
Los dos aliados europeos de la OTAN han intensificado en las últimas semanas sus gestiones diplomáticas y militares para que Ottawa seleccione el submarino Type 212CD como reemplazo de la envejecida flota canadiense. La propuesta compite directamente con la oferta presentada por la empresa surcoreana Hanwha Ocean.
Canadá busca adquirir 12 submarinos convencionales en uno de los programas de defensa más importantes de su historia reciente. El gobierno del primer ministro Mark Carney tiene previsto tomar una decisión antes de finales de junio.
La principal novedad de la oferta europea es la idea de una “flota compartida” entre tres países. Según representantes noruegos, el objetivo es que Canadá, Noruega y Alemania operen el mismo modelo de submarino, utilizando sistemas compatibles, piezas intercambiables, programas conjuntos de entrenamiento e incluso tripulaciones capaces de trabajar en cualquiera de las tres armadas.
De concretarse la adhesión canadiense, los pedidos combinados alcanzarían 24 submarinos, lo que convertiría al grupo en la mayor flota de submarinos convencionales del mundo. Para Oslo y Berlín, la interoperabilidad no solo permitiría reducir costos operativos, sino también aumentar significativamente la capacidad de respuesta frente a desafíos de seguridad en regiones estratégicas como el Ártico.
La propuesta adquiere especial relevancia en un contexto de creciente competencia geopolítica por el control y acceso a las rutas marítimas árticas, impulsada por el deshielo y el aumento de la actividad militar de potencias como Rusia y China en el extremo norte.
Funcionarios noruegos han argumentado que una eventual amenaza a la soberanía canadiense en el Ártico encontraría una respuesta coordinada de los otros dos socios, creando una especie de “seguro estratégico” basado en capacidades militares comunes.
Como muestra de su interés por incorporar a Canadá al proyecto, Alemania y Noruega anunciaron esta semana una concesión poco habitual: ambos países están dispuestos a ceder temporalmente espacios en sus propias líneas de producción para acelerar la entrega de submarinos a Ottawa. La empresa alemana ThyssenKrupp Marine Systems (TKMS) aseguró que podría entregar cuatro unidades antes de 2036, un compromiso que hasta ahora había evitado formalizar.
Analistas de defensa consideran que esta decisión refleja la seriedad con la que Berlín y Oslo están afrontando la competencia. Durante meses, uno de los puntos débiles de la propuesta europea había sido precisamente la falta de un calendario claro de entregas.
Sin embargo, la candidatura surcoreana continúa siendo considerada una rival formidable. Corea del Sur ha construido una reputación internacional por cumplir plazos de entrega y presupuestos en programas militares complejos. Además, la campaña promocional de Hanwha ha sido especialmente visible, incluyendo la reciente visita de un moderno submarino KSS-III a la ciudad de Victoria, en la costa del Pacífico canadiense.
La decisión canadiense será observada de cerca por los aliados de la OTAN y por la industria mundial de defensa, ya que no solo determinará el futuro de la capacidad submarina de Canadá, sino también el rumbo de la cooperación militar en una región que se ha convertido en uno de los principales escenarios estratégicos del siglo XXI.