Israel y Líbano inician una tregua de diez días bajo mediación de Donald Trump

Tel Aviv (16 de abril de 2026).- El alto el fuego acordado entre Israel y Líbano, anunciado por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, entró en vigor este jueves en un contexto de máxima tensión militar y con advertencias cruzadas que ponen a prueba su viabilidad.

El cese de hostilidades comenzó oficialmente a las 17:00 hora de Washington (21:00 GMT), tras una jornada marcada por intensos bombardeos israelíes contra posiciones del grupo chií Hizbulá en territorio libanés y ataques con cohetes desde Líbano hacia el norte de Israel.

Según fuentes militares israelíes, en las horas previas al acuerdo se atacaron más de 380 objetivos vinculados a la milicia, mientras que autoridades libanesas reportaron víctimas mortales y decenas de heridos en el sur del país. Del lado israelí, los servicios de emergencia informaron también de varios heridos por los proyectiles lanzados antes de la entrada en vigor del pacto.

Un acuerdo frágil bajo vigilancia internacional

El alto el fuego, con una duración inicial de diez días, busca contener una escalada que amenaza con desestabilizar aún más Oriente Medio. La iniciativa se produce además en paralelo a una tregua temporal entre Estados Unidos e Irán, lo que refuerza su dimensión geopolítica.

Desde Naciones Unidas, el clima sigue siendo tenso. El embajador israelí ante el organismo, Danny Danon, advirtió que su país responderá “si se siente amenazado”, subrayando que las fuerzas israelíes mantendrán sus posiciones durante la tregua. Por su parte, Hizbulá insistió en que el acuerdo no debe permitir libertad de acción a Israel en territorio libanés.

Las fricciones también alcanzaron al secretario general de la ONU, António Guterres, después de que Israel criticara sus declaraciones en las que equiparó las acciones de ambas partes como factores de desestabilización.

Llamado a la calma y presión diplomática

Tras la entrada en vigor del alto el fuego, Trump instó públicamente a Hizbulá a “comportarse bien” durante este período, apelando a una reducción sostenida de la violencia y a avanzar hacia una paz duradera en la región.

El acuerdo llega después de contactos directos del mandatario estadounidense con líderes de Israel y Líbano, en un intento por frenar un conflicto que ha dejado más de 2.000 muertos en Líbano en las últimas semanas, incluidos numerosos civiles.

Impacto regional e incertidumbre

Aunque la tregua abre una ventana para la diplomacia, persisten dudas sobre su cumplimiento debido a la intensidad de los enfrentamientos previos y la falta de confianza entre las partes.

Analistas internacionales señalan que el éxito del alto el fuego dependerá no solo de Israel y Hizbulá, sino también de la evolución de otros focos de tensión en la región, incluyendo las negociaciones indirectas entre Washington y Teherán.

Por ahora, el acuerdo representa un respiro temporal en uno de los escenarios más volátiles del mundo, donde cualquier incidente podría reactivar rápidamente la confrontación armada.