
Washington (13 de abril de 2026).– El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró que su Administración podría centrar su atención en Cuba una vez concluya la guerra contra Irán, en una declaración que reaviva las tensiones hemisféricas y añade incertidumbre al escenario internacional.
Durante un acto en la Casa Blanca, Trump calificó a la isla como una “nación en colapso” y dejó abierta la posibilidad de una futura acción política o estratégica. “Es posible que hagamos una parada en Cuba una vez que hayamos concluido con esto”, afirmó en referencia al conflicto en Medio Oriente.
El mandatario vinculó estas declaraciones con la política de presión energética que Washington mantiene sobre La Habana, marcada por restricciones al suministro de petróleo. Aunque en semanas recientes Estados Unidos ha permitido envíos puntuales de crudo bajo revisión “caso por caso”, la estrategia general sigue orientada a limitar el acceso de la isla a combustibles, en medio de una grave crisis energética.
Las palabras de Trump se producen en un contexto de escalada global, con la guerra contra Irán dominando la agenda internacional y generando impactos en los mercados energéticos y la estabilidad regional.
Un giro con impacto regional
El posible enfoque hacia Cuba no es nuevo, pero sí más explícito. En semanas previas, Trump ya había insinuado que “Cuba es la siguiente”, alimentando especulaciones sobre un endurecimiento de la política estadounidense hacia la isla.
A pesar de la retórica, Washington mantiene canales de diálogo abiertos con el Gobierno cubano, lo que refleja una estrategia ambivalente que combina presión económica con contactos diplomáticos.
Por su parte, el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, ha respondido en ocasiones anteriores con advertencias de resistencia frente a cualquier intento de intervención, mientras denuncia el impacto del embargo en la economía y la población.
Un nuevo foco de tensión global
El eventual desplazamiento del foco estadounidense hacia Cuba podría reconfigurar el equilibrio político en América Latina y tensar aún más las relaciones internacionales, especialmente en un momento en que Washington ya enfrenta críticas por su actuación en Medio Oriente.
Analistas advierten que la combinación de presión económica, retórica de cambio de régimen y la fragilidad económica de la isla convierte a Cuba en un punto sensible dentro del tablero geopolítico, con posibles repercusiones más allá de la región.