Perú despliega más de 100,000 efectivos para blindar unas elecciones clave tras años de crisis política

Lima (11 de abril de 2026).– Perú ha activado un amplio operativo de seguridad con más de 100,000 efectivos policiales y militares para garantizar el desarrollo de sus elecciones generales, en un proceso considerado crucial para la estabilidad democrática del país y observado con atención por la comunidad internacional.

De cara a los comicios, en los que más de 27 millones de ciudadanos elegirán a sus autoridades para el periodo 2026-2031, el Gobierno ha movilizado a más de 61.000 agentes de la Policía Nacional del Perú y a más de 45.000 miembros de las Fuerzas Armadas, con el objetivo de asegurar el orden público y la integridad del proceso electoral.

El primer ministro, Luis Arroyo, destacó que el despliegue busca garantizar una jornada “neutral y transparente”, subrayando el compromiso del Ejecutivo liderado por el presidente interino José María Balcázar con una transición democrática ordenada.

El operativo incluye más de 10.000 centros de votación vigilados y más de 10.000 patrullas distribuidas a nivel nacional, en un intento por prevenir incidentes en un contexto marcado por el aumento de la criminalidad y la desconfianza institucional.

Estas elecciones representan un punto de inflexión tras una década de inestabilidad política en Perú, que ha tenido ocho presidentes en los últimos diez años, lo que ha debilitado la confianza ciudadana y elevado la atención internacional sobre el proceso.

Además de elegir presidente y vicepresidentes, los votantes renovarán el Congreso y, por primera vez en más de tres décadas, restablecerán un sistema legislativo bicameral, con la incorporación de un Senado, una reforma que ha generado debate tanto dentro como fuera del país.

Las autoridades han llamado a la participación masiva como una señal de fortalecimiento democrático, mientras analistas advierten que la legitimidad del próximo gobierno será clave para enfrentar desafíos urgentes como la inseguridad y la expansión del crimen organizado, factores que también preocupan a la región.