
Brampton (7 de abril de 2026). En un contexto de desaceleración económica global y creciente presión sobre el acceso a la vivienda, el Gobierno de Canadá anunció este martes el lanzamiento de un ambicioso fondo de 51.000 millones de dólares destinado a modernizar la infraestructura del país y acelerar la construcción de comunidades más asequibles.
El primer ministro Mark Carney presentó oficialmente el programa, denominado Build Communities Strong Fund, durante un acto en Brampton, donde también dio a conocer el primer paquete de proyectos financiados.
La iniciativa forma parte de la estrategia del Gobierno para hacer frente a los efectos internos de los cambios en la economía internacional, especialmente en sectores clave como la vivienda, el transporte y los servicios públicos. Según el Ejecutivo, el fondo permitirá acelerar la construcción de hospitales, centros educativos, infraestructuras de transporte y sistemas de agua, considerados esenciales para sostener el crecimiento económico.
Como proyecto inaugural, el Gobierno anunció la construcción del centro comunitario y parque Embleton en Brampton, con una inversión federal de 64 millones de dólares. El complejo contará con instalaciones deportivas, guardería y espacios recreativos, y forma parte de un primer grupo de 13 proyectos que recibirán 300 millones de dólares en financiamiento inicial.
El plan contempla una inversión total de 51.000 millones de dólares en diez años, que será complementada por aportes provinciales estimados en cerca de 17.000 millones, además de capital municipal y privado. En conjunto, se prevé que estas inversiones generen unos 42.000 empleos anuales y aporten hasta 95.000 millones de dólares al producto interno bruto canadiense en la próxima década.
“El objetivo es construir las infraestructuras que unen a los canadienses y reducir las barreras que frenan el desarrollo de vivienda”, afirmó Carney, quien subrayó que el programa busca fortalecer la resiliencia económica del país frente a un entorno internacional incierto.
El fondo se dividirá en tres grandes líneas: una destinada a proyectos provinciales y territoriales (17.200 millones de dólares), otra de ejecución directa federal (6.000 millones), y una tercera enfocada en infraestructuras comunitarias locales (27.800 millones). Entre las prioridades destacan la modernización de hospitales, la expansión del transporte público y la construcción de infraestructuras que faciliten nuevos desarrollos habitacionales.
El ministro de Vivienda e Infraestructura, Gregor Robertson, destacó que el programa permitirá “aumentar la productividad, apoyar el crecimiento económico y proteger el empleo”, en un momento en que varios países enfrentan desafíos similares en materia de vivienda y urbanización.
Además, el plan incluye requisitos para que las provincias reduzcan costos asociados a la construcción —como tasas de desarrollo— y destinen al menos el 20 % de los fondos a comunidades rurales, del norte e indígenas, en línea con los objetivos de inclusión territorial del Gobierno.
El programa también estará sujeto a la política “Buy Canadian”, orientada a priorizar proveedores y mano de obra nacional, en un intento por reforzar la economía doméstica en un escenario de creciente competencia global.
Con esta iniciativa, el Gobierno canadiense busca posicionarse entre las economías avanzadas que están apostando por grandes inversiones públicas para estimular el crecimiento, mejorar la competitividad y responder a la crisis de vivienda que afecta a numerosos países.