PM Mark Carney presenta un presupuesto de miles de millones de dólares para impulsar la economía y reforzar la soberanía de Canadá

El segundo presupuesto federal del primer ministro Mark Carney contempla importantes inversiones para aliviar el costo de vida, combatir la falta de vivienda y fortalecer la identidad nacional, en medio de las tensiones comerciales con Estados Unidos.

Ottawa (5 de noviembre de 2026).-El Gobierno del primer ministro canadiense, Mark Carney, presentó su segundo presupuesto federal con un ambicioso paquete de inversiones destinado a responder a dos de los principales desafíos del país: mejorar la capacidad económica de los ciudadanos frente al elevado costo de vida y reforzar la soberanía nacional ante las crecientes amenazas externas.

El plan presupuestario contempla decenas de miles de millones de dólares en nuevos gastos durante los próximos cinco años, con medidas fiscales para estimular la inversión empresarial, incrementar los reembolsos del impuesto sobre bienes y servicios (GST), combatir la falta de vivienda y fortalecer los sectores de las artes, la cultura y la identidad canadiense.

Entre las principales iniciativas destaca una inyección de 11.200 millones de dólares para hacer frente a la crisis de personas sin hogar, así como incentivos tributarios destinados a impulsar lo que el Gobierno denomina un «superciclo de inversión», con el objetivo de dinamizar la economía, generar oportunidades y aumentar la capacidad productiva nacional.

El presupuesto también contempla una de las mayores inversiones recientes en las industrias culturales y artísticas de Canadá, una estrategia con la que Ottawa busca fortalecer el orgullo nacional y consolidar la identidad del país en un contexto de incertidumbre internacional.

Más gastos, pero también mayores ingresos

Según las proyecciones gubernamentales, el nuevo presupuesto incorpora aproximadamente 142.000 millones de dólares adicionales en gastos durante los próximos cinco años, en comparación con lo previsto en la actualización económica presentada en primavera.

Sin embargo, Ottawa estima que los ingresos públicos aumentarán en unos 158.300 millones de dólares durante ese mismo período, impulsados principalmente por el incremento de los precios internacionales del petróleo y el gas, así como por un desempeño económico superior al inicialmente previsto.

A pesar de esta mejora en las perspectivas de ingresos, el Gobierno canadiense anticipa que continuará registrando déficits presupuestarios durante los próximos ejercicios fiscales.

Para el año fiscal 2026-2027, el déficit proyectado asciende a 62.300 millones de dólares y se espera que disminuya solamente de manera gradual en los años siguientes.

Carney ha descartado, por el momento, aplicar recortes profundos al gasto público, al considerar que la economía canadiense todavía enfrenta importantes vulnerabilidades derivadas de la situación internacional y de las tensiones comerciales.

La guerra comercial con Estados Unidos, un desafío estratégico

La estrategia económica del Gobierno se desarrolla en medio de las consecuencias de la guerra comercial impulsada por el presidente estadounidense Donald Trump, cuyas medidas arancelarias han puesto a prueba la capacidad de resistencia de la economía canadiense.

En este escenario, el Ejecutivo considera que Canadá necesita fortalecer su autonomía económica, diversificar sus oportunidades de crecimiento y reducir su vulnerabilidad frente a las decisiones comerciales de otros países.

El ministro de Finanzas, François-Philippe Champagne, defendió la orientación del presupuesto y aseguró que las circunstancias actuales requieren una respuesta ambiciosa para garantizar el futuro económico y político de Canadá.

«El momento es serio. Los canadienses lo saben. Nuestro nuevo Gobierno lo sabe. Este momento exige un plan ambicioso para ser dueños de nuestro propio destino», afirmó Champagne durante la presentación de las prioridades presupuestarias.

El ministro también subrayó la necesidad de realizar mayores esfuerzos para desarrollar las capacidades productivas y económicas del país.

Un equilibrio entre crecimiento y responsabilidad fiscal

El Gobierno sostiene que, aunque los déficits continuarán siendo elevados, la relación entre el déficit y el producto interno bruto (PIB) seguirá una trayectoria descendente, debido a que se espera que la economía crezca a un ritmo superior al incremento del gasto público.

Esta relación constituye el principal indicador fiscal que Ottawa utiliza para evaluar la sostenibilidad de sus finanzas públicas.

Con este segundo presupuesto, Carney busca consolidar una estrategia que combine protección social, inversión económica y fortalecimiento de la soberanía canadiense.

El desafío para su Gobierno será transformar las nuevas inversiones en resultados concretos para los ciudadanos, especialmente en materia de vivienda, empleo y poder adquisitivo, sin comprometer la estabilidad financiera del país en un escenario internacional marcado por la incertidumbre y las tensiones comerciales.