
Lima (6 de abril de 2026).– Perú inicia una semana clave de cara a unas elecciones generales consideradas las más complejas de su historia reciente, marcadas por la fragmentación política, la incertidumbre electoral y el creciente temor ciudadano ante el avance del crimen organizado.
El proceso llega en medio de una prolongada crisis institucional que ha visto pasar a ocho presidentes en la última década, lo que ha debilitado la confianza en las instituciones y acentuado la volatilidad del electorado. En este contexto, un total de 35 aspirantes compiten por la Presidencia, en una contienda donde ninguno se acerca a la mayoría necesaria para evitar una segunda vuelta.
Los sondeos publicados antes de la entrada en vigor de la prohibición legal de difundir encuestas mostraban a Keiko Fujimori a la cabeza con un 14 % de intención de voto. La líder de Fuerza Popular busca la Presidencia por cuarta vez, tras haber perdido en segunda vuelta en 2011, 2016 y 2021.
Detrás se ubica un grupo muy ajustado de candidatos. Entre ellos destaca el comediante y figura televisiva Carlos Álvarez, quien ha irrumpido como outsider con cerca del 9 % de respaldo. Le sigue el exalcalde de Lima Rafael López Aliaga, con alrededor del 8 %, quien ha denunciado sin pruebas un supuesto fraude electoral tras perder posiciones en los sondeos.
Otros aspirantes con apoyo más reducido, entre el 6 % y el 4 %, incluyen al también exalcalde Ricardo Belmont, al izquierdista Roberto Sánchez —vinculado al expresidente encarcelado Pedro Castillo—, así como a Jorge Nieto y Alfonso López Chau.
La fragmentación del voto y el alto número de indecisos refuerzan la certeza de que la elección se definirá en una segunda vuelta prevista para junio.
Reconfiguración del Parlamento
Estos comicios también marcarán el retorno al sistema bicameral, con la reinstauración de un Senado además del Congreso. La reforma, aprobada por el actual Legislativo, ha generado controversia al contradecir el resultado de un referéndum en 2018 en el que la mayoría de los votantes rechazó esta medida.
Seguridad, eje central de campaña
La inseguridad se ha convertido en la principal preocupación ciudadana, impulsada por el aumento de la criminalidad y la expansión del crimen organizado. En respuesta, varios candidatos de derecha han planteado medidas drásticas, como abandonar la jurisdicción de la Corte Interamericana de Derechos Humanos para permitir la aplicación de la pena de muerte o la instauración de jueces sin identidad pública.
En contraste, sectores de centro e izquierda han centrado su discurso en denunciar lo que califican como un “pacto mafioso” entre fuerzas conservadoras que dominan el Congreso y el Ejecutivo desde la salida de Dina Boluarte tras la crisis política que siguió a la destitución de Castillo.
Algunos candidatos también han planteado la posibilidad de indultar a Castillo, quien conserva apoyo en regiones rurales donde persiste la percepción de que su destitución vulneró la voluntad popular.
Con un escenario fragmentado, sin favoritos claros y con profundas tensiones sociales y políticas, Perú se encamina a unas elecciones decisivas cuyo desenlace sigue siendo imprevisible.