Canadá apuesta por reconstruir la relación con China pese a tensiones comerciales y aranceles vigentes

Pekín (3 de abril de 2026).– El ministro de Finanzas de Canadá, François-Philippe Champagne, concluyó su visita oficial a China sin lograr avances inmediatos en la eliminación de aranceles sobre productos agrícolas, pero destacó la importancia de fortalecer la relación bilateral como base para futuros acuerdos.

Durante su estancia en Pekín, el funcionario reconoció que los productos porcinos canadienses continúan enfrentando un recargo del 25 %, una medida impuesta por China en respuesta a decisiones comerciales de Ottawa, incluida la aplicación de altos aranceles a vehículos eléctricos chinos.

“Las relaciones no se construyen en una sola reunión. Hay que sembrar, comprometerse y generar confianza”, afirmó Champagne, subrayando que su misión fue avanzar en la visión del primer ministro Mark Carney de estrechar la cooperación con el gigante asiático.

Tensiones comerciales y negociaciones en curso

El contencioso comercial entre ambos países se ha intensificado en los últimos meses, con medidas recíprocas que afectan sectores clave como la agricultura y la industria automotriz.

Aunque en enero se alcanzó un acuerdo parcial que permitió la entrada de vehículos eléctricos chinos a Canadá con tarifas reducidas a cambio de alivios en productos agrícolas, varios temas siguen sin resolverse, incluyendo restricciones al cerdo y productos del mar.

Impulso a los servicios financieros

Más allá del comercio de bienes, la visita se centró en ampliar la presencia del sector financiero canadiense en China. Champagne se reunió con el ministro de Finanzas chino, Lan Fo’an, y el viceprimer ministro He Lifeng, con quienes abordó la posibilidad de que bancos canadienses obtengan más licencias y acceso al mercado de bonos chino.

“El comercio necesita servicios financieros sólidos. Sin ellos, es difícil expandir las oportunidades para nuestros exportadores”, explicó.

Derechos humanos y cadenas de suministro

El ministro también planteó las preocupaciones de Canadá sobre derechos humanos y la integridad de las cadenas de suministro, insistiendo en que el comercio bilateral debe ajustarse a estándares internacionales.

El tema cobró relevancia tras una reciente polémica en el Parlamento canadiense, donde el diputado Michael Ma generó controversia al cuestionar informes sobre trabajo forzoso en China, comentarios por los que posteriormente se disculpó.

Por su parte, el primer ministro Carney defendió la política canadiense de excluir productos vinculados a prácticas laborales abusivas, calificándola como una de las más estrictas a nivel global.

Una relación en reconstrucción

Pese a las diferencias, ambas partes mostraron disposición a mantener el diálogo. Champagne adelantó que se espera una próxima visita de He Lifeng a Canadá, lo que podría abrir nuevas oportunidades de cooperación.

Analistas internacionales señalan que el enfoque canadiense busca equilibrar intereses económicos con principios políticos, en un contexto global donde las relaciones con China son cada vez más estratégicas y complejas.