Fuente: Interac Corp.

Toronto (16 de junio de 2026).-Los canadienses que viven solos están soportando una carga desproporcionada frente al aumento del costo de los alimentos, según una nueva encuesta nacional divulgada por Interac Corp., que revela importantes diferencias en los hábitos y desafíos de compra según la composición de los hogares.
El estudio State of the Cart concluyó que el 77 % de las personas que viven solas consideran que su factura de supermercado sigue aumentando independientemente de los esfuerzos que realizan para ahorrar. Además, el 59 % afirma que enfrenta costos por persona más elevados que aquellos que comparten los gastos del hogar.
Los datos respaldan esa percepción. Mientras los hogares unipersonales gastan en promedio 102 dólares semanales en alimentos, quienes viven en hogares compartidos desembolsan alrededor de 80 dólares por persona.
Comprar para uno cuesta más
La investigación señala que quienes viven solos suelen perder las ventajas económicas de comprar productos al por mayor y tienen mayores dificultades para encontrar alimentos en porciones adecuadas para una sola persona.
Como consecuencia, el 32 % de los encuestados indicó que parte de los alimentos termina desperdiciándose antes de poder ser consumida.
Sin embargo, la independencia también tiene algunos beneficios. Entre las personas que anteriormente compartían el hogar con una pareja y ahora viven solas, siete de cada diez dijeron sentirse aliviadas de poder tomar por sí mismas todas las decisiones relacionadas con las compras de alimentos.
Los supermercados también generan tensiones de pareja
El informe muestra que las diferencias sobre cómo gastar en el supermercado se han convertido en una fuente de conflicto para numerosas parejas canadienses.
Casi la mitad de quienes viven con una pareja (47 %) reconoce que ambos tienen enfoques distintos respecto al gasto en alimentos, mientras que el 28 % asegura que las compras del supermercado han provocado tensiones en la relación durante los últimos seis meses.
Uno de los principales motivos de desacuerdo es la compra impulsiva. Cuatro de cada diez encuestados señalaron que los conflictos surgen cuando uno de los miembros de la pareja se apega estrictamente a la lista de compras mientras el otro agrega productos no planificados al carrito.
Las discrepancias también aparecen al decidir qué productos son realmente necesarios y si vale la pena pagar más por marcas reconocidas.
Los jóvenes sienten más presión
Las diferencias generacionales también quedaron reflejadas en la encuesta.
Entre los millennials, el 39 % afirmó que el gasto en alimentos es una fuente de tensión en su relación, más del doble que entre los baby boomers, donde la cifra se reduce al 17 %.
Asimismo, los integrantes de la llamada Generación Z que viven con una pareja se muestran especialmente atentos a sus gastos. Más de la mitad (55 %) considera que pagar con tarjeta de débito les ayuda a controlar mejor en tiempo real cuánto están gastando en alimentos.
A nivel regional, British Columbia registró el menor nivel de satisfacción entre parejas respecto a la gestión conjunta del presupuesto alimentario: solo el 58 % considera que administra bien esos gastos. En contraste, en Quebec esa proporción alcanza el 73 %.
Cambios en el contenido del carrito
La presión inflacionaria también está modificando las decisiones de compra de los consumidores.
Casi la mitad de los canadienses (48 %) afirmó haber reducido o eliminado la compra de cortes premium de carne durante los últimos meses. También se observó una disminución en la adquisición de comidas preparadas y productos delicatessen de gama alta.
Además, el 38 % indicó que ha optado por marcas genéricas o propias de los supermercados como una estrategia para contener gastos.
Pese a ello, muchos consumidores siguen reservando espacio para pequeños gustos personales. La mitad de los encuestados continúa comprando aperitivos como papas fritas o chocolate, mientras que el 23 % todavía adquiere panes o productos de pastelería artesanales.
Compras más planificadas
Según Chris Lee, los resultados muestran que los consumidores están actuando con mayor cautela frente al aumento de los precios.
“Los canadienses están evaluando con más cuidado los sacrificios que deben hacer, planificando mejor sus compras y tomando decisiones más deliberadas sobre lo que realmente importa en su carrito”, señaló.
La encuesta fue realizada entre el 8 y el 12 de mayo de 2026 entre 1.500 adultos de todo Canadá y refleja cómo el encarecimiento de los alimentos continúa influyendo en los hábitos de consumo y en la economía cotidiana de millones de hogares del país.