Fuente: Mental Health Research Canada

Mississauga (16 de junio de 2026).- Más de la mitad de los canadienses que buscaron apoyo en salud mental interrumpieron su tratamiento antes de lo previsto o antes de recibir toda la ayuda que necesitaban, según un nuevo informe divulgado por la organización Mental Health Research Canada).
El reporte trimestral, titulado Understanding the Mental Health of Canadians, muestra que, aunque los principales indicadores nacionales de ansiedad y depresión se mantienen relativamente estables, existen señales crecientes de presión psicológica, especialmente entre los jóvenes y las personas con síntomas más severos.
“Las cifras generales no cuentan toda la historia”, afirmó Akela Peoples. “El acceso a la atención es fundamental, pero no basta por sí solo. Las personas necesitan apoyo que les resulte útil, confiable y práctico para continuar con él”.
Estabilidad que no equivale a recuperación
La investigación encontró que el 11 % de los canadienses sigue reportando niveles elevados de ansiedad y el 9 % síntomas importantes de depresión, porcentajes similares a los registrados en mediciones anteriores.
Sin embargo, otros indicadores sugieren un deterioro gradual del bienestar emocional. La proporción de personas con síntomas moderados o severos de ansiedad aumentó del 15 % al 18 %, mientras que la percepción de resiliencia disminuyó. Solo el 62 % de los encuestados calificó su capacidad para enfrentar y superar dificultades como buena o excelente, frente al 66 % registrado en la encuesta anterior.
Los investigadores advierten que estas tendencias apuntan a una presión persistente sobre la población, incluso cuando los indicadores más visibles parecen mantenerse estables.
El uso de pantallas, bajo la lupa
El informe también identifica una relación entre el uso intensivo de pantallas y el deterioro de la salud mental, especialmente entre los jóvenes.
Las personas que pasan cuatro o más horas al día navegando en redes sociales, viendo contenido de entretenimiento o jugando videojuegos tienen aproximadamente el doble de probabilidades de presentar síntomas severos de ansiedad o depresión en comparación con quienes utilizan pantallas durante menos tiempo.
Entre los jóvenes de 16 a 24 años, el uso de dispositivos digitales aparece frecuentemente como una estrategia para afrontar el estrés. Casi dos tercios de las mujeres jóvenes afirman que recurren a redes sociales o videos para manejar emociones difíciles, mientras que el 42 % de los hombres jóvenes utiliza videojuegos con ese propósito.
Según Michael Cooper, los resultados no buscan responsabilizar a la tecnología, sino identificar comportamientos que pueden reflejar un mayor nivel de malestar psicológico.
Presión económica y laboral
El costo de vida continúa siendo uno de los principales factores que afectan la salud mental de los canadienses.
El 45 % de los encuestados indicó que el aumento del costo de vida tiene un impacto negativo en su bienestar emocional, mientras que el 36 % manifestó preocupación por la capacidad de pagar las facturas del hogar.
La salud mental también sigue afectando el desempeño laboral. Entre las personas empleadas cuya condición psicológica interfiere con su funcionamiento diario, el 34 % afirmó que su trabajo se ve gravemente afectado, frente al 30 % registrado en la encuesta anterior.
Crece la preocupación por los trastornos alimentarios
El estudio identificó además señales de alerta relacionadas con los trastornos de la conducta alimentaria.
Uno de cada diez canadienses presenta comportamientos o preocupaciones vinculadas con un posible trastorno alimentario. La cifra aumenta al 19 % entre las mujeres jóvenes de 16 a 24 años, convirtiéndose en uno de los grupos considerados de mayor riesgo.
Por otra parte, los indicadores relacionados con el consumo problemático de alcohol y cannabis permanecieron relativamente estables a nivel nacional, aunque los investigadores señalan que mantienen una estrecha relación con otros problemas de salud mental.
Diferencias regionales
A nivel regional, Quebec registró los niveles más bajos de ansiedad y depresión reportados por los participantes, mientras que las provincias de las praderas —Manitoba y Saskatchewan— presentaron los índices más altos de ansiedad autodeclarada.
El informe también destaca la importancia de las relaciones personales como mecanismo de apoyo. Cuatro de cada cinco canadienses consideran que recurrir a amigos o a una pareja resulta útil para enfrentar el estrés y los problemas de salud mental. Sin embargo, solo el 48 % describió como fuerte su sentido de pertenencia a la comunidad local, mientras que el 41 % lo calificó como débil.
Los resultados se basan en una encuesta realizada entre el 29 de abril y el 13 de mayo de 2026 a 4.044 adultos en todo Canadá, como parte del monitoreo nacional que Mental Health Research Canada realiza desde el inicio de la pandemia de COVID-19 en 2020. El estudio fue desarrollado en colaboración con la firma de investigación Pollara Strategic Insights.