Fuente: The Canadian Press

Évian-les-Bains (15 de junio de 2026).- Canadá dio un paso significativo en su estrategia de acercamiento a Europa al lograr el primer contrato adjudicado a una empresa canadiense dentro del programa europeo de defensa Security Action for Europe (SAFE), una iniciativa creada por la Unión Europea para reforzar sus capacidades militares y reducir su dependencia estratégica de Estados Unidos.
El anuncio fue realizado este lunes por el primer ministro canadiense, Mark Carney, durante la Cumbre de Líderes del G7 celebrada en la ciudad francesa de Évian-les-Bains, antes de reunirse con la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el presidente del Consejo Europeo, António Costa.
La beneficiaria del contrato es la empresa montrealense Marconi Technologies, que suministrará radios tácticas ORION fabricadas en Canadá al ejército de Polonia.
El acuerdo supera los 10 millones de dólares y será ejecutado en colaboración con la firma polaca Enamor International. Las entregas comenzarán este año y se extenderán hasta 2030.
“Este es el primer ejemplo concreto. Habrá muchos más”, afirmó Carney al destacar el potencial que ofrece la participación canadiense en el programa europeo de adquisiciones militares.
Un acceso privilegiado al mercado europeo de defensa
SAFE es un fondo de defensa de 150.000 millones de euros impulsado por la Unión Europea para financiar compras militares mediante préstamos de bajo interés. La iniciativa forma parte del esfuerzo europeo por fortalecer su autonomía estratégica en un contexto de crecientes desafíos de seguridad internacional.
Canadá se convirtió en mayo en el único país no europeo admitido formalmente en el programa, lo que permite a las empresas nacionales asociarse con compañías europeas para competir en licitaciones financiadas por el bloque comunitario.
La incorporación canadiense había sido anticipada en junio de 2025, cuando Carney firmó un acuerdo de cooperación en seguridad y defensa con la Unión Europea durante una visita oficial a Bruselas.
A cambio de su participación, Ottawa aceptó pagar una contribución de 10 millones de euros (aproximadamente 16 millones de dólares canadienses), una cifra calculada en función del volumen de contratos que Bruselas prevé que generen las empresas canadienses dentro del programa.
Europa, eje central de la estrategia internacional de Carney
El contrato otorgado a Marconi Technologies es visto como una prueba tangible de los beneficios económicos que podría aportar la integración de Canadá en los mecanismos europeos de defensa.
La adjudicación llega en momentos en que el gobierno canadiense busca diversificar sus alianzas comerciales y de seguridad, reduciendo su tradicional dependencia de Estados Unidos.
Durante la reunión en Francia, Costa destacó la creciente cercanía entre Canadá y la Unión Europea y subrayó la importancia de trabajar conjuntamente para reforzar la estabilidad y la previsibilidad internacional.
Von der Leyen, por su parte, aseguró que las relaciones entre ambas partes “nunca habían sido tan estrechas” y adelantó que las conversaciones también abordaron un futuro acuerdo de comercio digital y una mayor cooperación en el suministro de minerales críticos.
Una gira europea con fuerte contenido estratégico
La participación de Carney en la cumbre del G7 forma parte de una gira diplomática por Europa orientada a fortalecer la presencia canadiense en el continente.
Antes de llegar a Francia, el primer ministro se reunió en París con el presidente francés, Emmanuel Macron, con quien anunció un nuevo acuerdo de cooperación en materia de seguridad e intercambio de información.
Posteriormente viajó a Irlanda, donde sostuvo encuentros con el Taoiseach Micheál Martin y con la presidenta irlandesa Catherine Connolly.
Los líderes de Canadá y la Unión Europea volverán a encontrarse en la próxima cumbre bilateral prevista para finales de octubre en territorio canadiense, donde se espera avanzar en nuevas áreas de cooperación económica, tecnológica y de defensa.
La adjudicación a Marconi Technologies marca así un hito para la industria canadiense de defensa y simboliza la creciente integración de Canadá en los proyectos estratégicos impulsados por Europa.