La primera ministra de Quebec rechaza hablar de racismo sistémico pese a investigación contra policías de Montreal

Fuente: CBC News/ Radio Canada

Montreal (15 de junio de 2026).- La primera ministra de Quebec, Christine Fréchette, rechazó este lunes calificar de “racismo sistémico” las acusaciones que pesan sobre 16 agentes del Servicio de Policía de Montreal (SPVM), investigados por presuntos actos racistas y discriminatorios contra residentes negros y árabes del distrito de Montréal-Nord.

Las declaraciones de Fréchette reavivaron un debate que ha marcado durante años la política quebequense sobre el reconocimiento del racismo sistémico en las instituciones públicas, una postura que también mantuvo su antecesor, François Legault.

La investigación se centra en agentes adscritos a la estación policial 39 de Montréal-Nord, donde han surgido denuncias de conductas discriminatorias organizadas y repetidas. Entre las acusaciones más graves figuran señalamientos de que algunos policías habrían conservado mechones de cabello cortados durante intervenciones como supuestos “trofeos”, además de emitir multas a ciudadanos basándose únicamente en su origen étnico.

El jefe del SPVM, Fady Dagher, afirmó que espera que aparezcan nuevas denuncias a medida que avance la investigación.

Durante una entrevista en Radio-Canada, Fréchette sostuvo que los hechos denunciados corresponden a las acciones de un grupo reducido de agentes y no a un fenómeno institucional más amplio.

“Para mí, se trata de un pequeño grupo que está detrás de estas acciones organizadas y repetidas. Eso no es racismo sistémico”, declaró la mandataria, quien evitó responder directamente si considera que ese tipo de racismo existe en Quebec.

La primera ministra sí reconoció que los comportamientos denunciados son racistas y “totalmente inaceptables”, pero insistió en que el término “sistémico” implica una dimensión mucho más amplia.

Un debate de larga data en Quebec

Las declaraciones de Fréchette se producen en un contexto de creciente presión sobre el gobierno provincial para reconocer la existencia de racismo sistémico.

En 2019, un informe reveló sesgos raciales dentro del SPVM. Un año después, la muerte de Joyce Echaquan generó un intenso debate nacional sobre la discriminación en el sistema de salud. Posteriormente, una investigación forense concluyó que el racismo y los prejuicios contribuyeron a su fallecimiento.

Sin embargo, el gobierno de Legault se negó entonces a adoptar el denominado Principio de Joyce, elaborado por la comunidad atikamekw, debido a que el documento incluía referencias explícitas al racismo sistémico.

Más recientemente, Quebec también rechazó fondos federales destinados a combatir el racismo sistémico en el sistema de justicia penal, argumentando desacuerdos con el enfoque del programa.

Críticas desde Montreal y organizaciones civiles

Las palabras de Fréchette fueron cuestionadas por la alcaldesa de Montreal, Soraya Martínez Ferrada, quien sostuvo que el racismo sistémico y el perfilamiento racial son una realidad cotidiana en la ciudad.

“Absolutamente existe racismo sistémico. Hay perfilamiento todos los días en las calles de Montreal. Para combatirlo, primero hay que reconocer que existe”, afirmó la alcaldesa.

También se pronunciaron organizaciones defensoras de los derechos civiles, entre ellas la Ligue des droits et libertés y la Canadian Civil Liberties Association, que reclamaron la apertura de una investigación pública e independiente sobre el racismo dentro del cuerpo policial.

Lynda Khelil, portavoz de la Ligue des droits et libertés, afirmó que una comisión pública permitiría esclarecer un fenómeno que, según la organización, persiste desde hace décadas y ha afectado a numerosas víctimas de discriminación y violencia policial.

Gobierno mantiene su postura

El ministro responsable de la lucha contra el racismo, Christopher Skeete, respaldó la posición del gobierno provincial y reiteró que el debate sobre el concepto de racismo sistémico desvía la atención del objetivo principal: combatir el racismo.

Skeete calificó las denuncias de Montréal-Nord como “inaceptables”, aunque insistió en que la discusión sobre la terminología es una cuestión más académica que política.

La controversia surge cuando se cumplen diez años del lanzamiento de una petición que reclamaba una comisión pública sobre el racismo sistémico en Quebec, un debate que continúa dividiendo a dirigentes políticos, expertos y organizaciones comunitarias en la provincia.