Fuente: CBC News/RCI/Global News (Canadá)

Ottawa (10 de junio de 2026).- El Bank of Canada decidió mantener su tasa de interés de referencia en 2,25 %, prolongando por quinta vez consecutiva la pausa en los ajustes monetarios mientras evalúa los efectos combinados de la desaceleración económica, las tensiones comerciales con Estados Unidos y el aumento de los precios de la energía derivado de los conflictos internacionales.
La decisión, ampliamente esperada por los mercados financieros y los analistas económicos, refleja el complejo escenario que enfrenta la autoridad monetaria canadiense, que busca contener la inflación sin profundizar el debilitamiento de la economía nacional.
Inflación bajo presión por el aumento de los costos energéticos
En su comunicado, el Banco de Canadá señaló que la guerra en Oriente Medio ha contribuido al aumento de los precios de la energía, generando nuevas presiones inflacionarias para los hogares canadienses.
Sin embargo, la institución indicó que hasta el momento existe evidencia limitada de que el incremento de los costos energéticos se haya trasladado de manera significativa al conjunto de los bienes y servicios consumidos por la población.
El gobernador del banco central, Tiff Macklem, advirtió que si los precios del petróleo permanecen elevados durante un período prolongado, el riesgo de una inflación más persistente aumentará y podría requerir futuras intervenciones de política monetaria.
La inflación anual en Canadá alcanzó el 2,8 % en abril y la entidad prevé que se mantenga cerca del 3 % durante los próximos meses antes de acercarse gradualmente a la meta oficial del 2 %.
Una economía débil, pero no en recesión
El banco central reconoció que la economía canadiense continúa mostrando señales de debilidad.
Aunque la tasa de desempleo descendió en mayo hasta su nivel más bajo en cinco meses gracias a una recuperación de la contratación, Macklem señaló que los datos laborales han sido volátiles y que el empleo registra pocos avances netos desde comienzos de año.
A ello se suman las nuevas amenazas arancelarias provenientes de la administración estadounidense, que continúan generando incertidumbre para empresas e inversionistas.
“El desafío consiste en equilibrar dos riesgos opuestos”, explicó Macklem. Un aumento de las tasas podría ayudar a controlar la inflación, pero también ralentizar aún más la actividad económica. Por el contrario, una reducción de tasas podría estimular el crecimiento, aunque correría el riesgo de alimentar nuevas presiones inflacionarias.
Por esa razón, sostuvo, mantener la tasa sin cambios representa actualmente la opción más prudente.
Debate sobre una posible recesión
La decisión del Banco de Canadá llega después de que Statistics Canada informara una ligera contracción del producto interno bruto (PIB) durante el primer trimestre de 2026.
La economía registró una caída anualizada de 0,1 %, tras una disminución del 1 % observada en el último trimestre de 2025, lo que ha alimentado el debate sobre la posibilidad de que Canadá esté entrando en una recesión.
No obstante, Macklem rechazó esa interpretación y sostuvo que los datos actuales no muestran una contracción amplia y prolongada de la actividad económica, condición que muchos economistas consideran necesaria para declarar formalmente una recesión.
“Con la información disponible hasta ahora, la economía está débil, pero no se encuentra claramente en recesión”, afirmó.
El gobernador agregó que el banco espera una recuperación del crecimiento durante el segundo trimestre de este año.
Perspectivas para el resto de 2026
Los analistas consideran que la decisión del banco central confirma una estrategia de cautela frente a un entorno económico altamente incierto.
Según economistas de BMO Economics, las perspectivas actuales apuntan a que las tasas de interés permanecerán sin cambios durante el resto de 2026, salvo que se produzcan alteraciones significativas en la inflación o en el crecimiento económico.
Mientras tanto, el Banco de Canadá continuará monitoreando de cerca la evolución de los conflictos internacionales, los precios de la energía y las relaciones comerciales con Estados Unidos, factores que seguirán definiendo el rumbo de la economía canadiense en los próximos meses.