Choque entre provincias de Alberta y Manitoba por separatismo e indígenas tensiona cumbre de premiers del oeste canadiense

Fuente: CBC News and Global News (Canadá)

Kananaskis (26 de mayo de 2026).- La Conferencia de Premiers del Oeste celebrada en Kananaskis, Alberta, terminó este martes marcada por un fuerte enfrentamiento político entre la premier de Alberta, Danielle Smith, y el premier de Manitoba, Wab Kinew, en torno al separatismo albertense y los derechos constitucionales de los pueblos indígenas.

La disputa dejó en evidencia las crecientes fracturas políticas que atraviesan Canadá occidental mientras Alberta avanza hacia un referéndum sobre su permanencia en el país previsto para el 19 de octubre, una consulta impulsada por el gobierno de Smith en medio de tensiones con Ottawa sobre energía, recursos naturales y autonomía provincial.

El choque se produjo después de que Smith cuestionara públicamente el alcance de la Sección 35 de la Constitución canadiense, que reconoce y protege los derechos de las Primeras Naciones, inuit y métis. La líder conservadora afirmó que existe una “falta de claridad” sobre el deber de consulta a comunidades indígenas y sugirió que la Corte Suprema deberá definir hasta dónde se extiende esa obligación en procesos impulsados por iniciativas ciudadanas, como una eventual campaña separatista.

Las declaraciones ocurren pocas semanas después de que una jueza de Alberta invalidara una posible pregunta separatista promovida por el grupo Stay Free Alberta al considerar que la provincia no cumplió adecuadamente con el deber constitucional de consulta a las Primeras Naciones.

Smith confirmó que su gobierno apelará la decisión y anticipó que el caso probablemente llegará a la Supreme Court of Canada. Sin embargo, la respuesta de Kinew fue inmediata y particularmente dura.

“El deber de consulta no recae en quienes recolectan firmas, sino en el gobierno de Alberta”, afirmó Kinew durante la conferencia de prensa final. El líder manitobense, de origen anishinaabe, dijo además que coincidía plenamente con el fallo judicial emitido el 13 de mayo y agradeció a las Primeras Naciones por haber “puesto en pausa” el debate separatista.

La intervención de Kinew reflejó no solo una diferencia jurídica, sino una disputa política más amplia sobre el papel de los pueblos indígenas en el futuro constitucional canadiense. En los últimos años, las comunidades indígenas han ganado creciente peso en proyectos energéticos, gobernanza territorial y litigios sobre recursos naturales, especialmente en el oeste del país.

Antes de la reunión, Kinew sostuvo encuentros en Calgary con jefes indígenas de los tratados 6, 7 y 8. Según Troy Knowlton, jefe de la Piikani Nation, gran parte de las conversaciones giró en torno al separatismo de Alberta, el control de recursos y la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas.

El premier de Manitoba intentó además introducir un tono conciliador hacia Alberta, instando al resto del país a trabajar conjuntamente para demostrar a la provincia petrolera que sigue siendo valorada dentro de la federación canadiense. Kinew pidió incluso aplazar por al menos un año el debate sobre el referéndum para permitir que Canadá avance en la construcción de oleoductos y proyectos energéticos.

La tensión política también fue compartida por el premier de Columbia Británica, David Eby, quien reiteró sus preocupaciones sobre impulsar un referéndum separatista en momentos en que Canadá enfrenta crecientes presiones económicas y comerciales de Estados Unidos.

Aun así, Eby destacó que mantiene una relación funcional con Smith pese a profundas diferencias, particularmente sobre energía y transporte de petróleo. Columbia Británica continúa defendiendo la prohibición de buques petroleros en la costa norte del Pacífico, una medida rechazada por Alberta debido a su impacto sobre las exportaciones energéticas.

Pese al conflicto político, el comunicado conjunto de los líderes occidentales evitó mencionar el referéndum albertense y se concentró en temas económicos y estratégicos: comercio, soberanía ártica, grandes proyectos de infraestructura y seguridad.

Los premiers solicitaron al gobierno federal instalar en Vancouver el futuro Banco de Defensa, Seguridad y Resiliencia, además de flexibilizar reglas para reutilizar antiguos aviones militares en el combate de incendios forestales. También pidieron resolver disputas comerciales con Estados Unidos sobre madera blanda y enfrentar los aranceles impuestos por China a productos canadienses como mariscos, cerdo y canola.

Sin embargo, el enfrentamiento entre Smith y Kinew terminó eclipsando gran parte de esos acuerdos y confirmó que el debate sobre el separatismo en Alberta ya no es solo una discusión regional o económica, sino un tema que toca directamente la relación entre la federación canadiense y los pueblos indígenas.

El episodio también revela una paradoja política para Smith: mientras intenta fortalecer el sentimiento autonomista en Alberta, enfrenta un marco constitucional donde los derechos indígenas poseen protección especial y capacidad real de bloquear o retrasar iniciativas provinciales. Esa realidad podría convertir cualquier camino hacia una consulta separatista en una batalla jurídica compleja y prolongada para el gobierno albertense.