Diputado Steven Guilbeault abandona el Parlamento tras años al frente de la agenda ambiental canadiense

Fuente: CBC News and The Hill Times (Canadá)

Ottawa (26 de mayo de 2026).- La renuncia del diputado liberal Steven Guilbeault marca mucho más que la salida de una figura emblemática del ambientalismo canadiense: representa el síntoma más visible del giro político que ha tomado el gobierno del primer ministro Mark Carney en materia energética y climática.

Según informó la cadena pública CBC, Guilbeault anunciará oficialmente su salida de la Cámara de los Comunes durante la reunión del caucus liberal este miércoles y posteriormente dirigirá un mensaje a sus electores de Laurier–Sainte-Marie, en Montreal. Aunque evitará atacar directamente al gobierno, su partida ocurre en medio de crecientes tensiones internas por el desmontaje progresivo de varias políticas ambientales impulsadas durante la última década liberal.

El exministro de Medio Ambiente, considerado durante años uno de los rostros más visibles del activismo climático en Canadá, abandona la política federal después de ver revertidos varios proyectos que él mismo ayudó a diseñar. En apenas un año de mandato, el gobierno de Carney eliminó el impuesto al carbono para consumidores, canceló el mandato de ventas de vehículos eléctricos, debilitó el plan para limitar emisiones del sector petrolero y retrocedió en la promesa de eliminar subsidios a combustibles fósiles.

El cambio refleja una transformación estratégica dentro del Partido Liberal. Frente a un contexto económico incierto y a la necesidad de reducir la dependencia comercial de Estados Unidos, Ottawa ha comenzado a priorizar proyectos energéticos capaces de generar crecimiento inmediato, entre ellos nuevos terminales de gas natural licuado y un oleoducto para transportar bitumen hacia la costa oeste canadiense. Estas iniciativas prometen mayores ingresos provinciales y un impulso al PIB, pero también incrementarán las emisiones contaminantes tanto dentro como fuera del país.

La tensión llegó a un punto crítico en noviembre pasado, cuando Carney y la premier de Alberta, Danielle Smith, firmaron un memorando de entendimiento energético que incluía suspender regulaciones federales sobre electricidad limpia, una medida especialmente favorable para Alberta. Poco después, Guilbeault dejó el gabinete.

En la carta que anunció su salida ministerial, el político recordó que ingresó a la vida pública impulsado por la convicción de combatir el cambio climático y proteger el medio ambiente. Aunque siguió colaborando desde fuera del gabinete en estrategias de conservación y financiamiento climático internacional, fuentes citadas por CBC aseguran que intentó sin éxito persuadir al gobierno de mantener intactos mecanismos clave como el precio industrial al carbono.

La salida de Guilbeault también evidencia la dificultad que enfrenta el gobierno liberal para equilibrar crecimiento económico, competitividad energética y compromisos climáticos. Diversos estudios independientes sostienen que Canadá no está encaminado a cumplir sus metas de neutralidad de carbono para 2050, lo que aumenta las críticas de organizaciones ambientalistas.

Para grupos como Greenpeace Canada, la renuncia es una señal alarmante. Keith Stewart, estratega energético de la organización, afirmó que la salida del exministro demuestra que el gobierno de Carney está priorizando los intereses de la industria petrolera por encima de las preocupaciones ambientales y sociales.

La figura de Guilbeault posee además una fuerte carga simbólica dentro de la política canadiense. Antes de convertirse en diputado en 2019, fue cofundador de Équiterre y uno de los activistas más conocidos de Greenpeace en Canadá. En 2001 captó atención internacional al escalar la CN Tower para desplegar una pancarta que acusaba a Canadá y Estados Unidos de bloquear la lucha climática tras el Protocolo de Kioto.

Ahora, dos décadas después, su salida parece cerrar un ciclo político: el de un ambientalismo que logró entrar al corazón del poder federal, pero que termina desplazado ante una nueva etapa marcada por el pragmatismo económico y la expansión energética.

El desafío para Carney será contener las divisiones internas sin perder apoyo en sectores progresistas urbanos que consideran la agenda climática un elemento central de identidad liberal. La preocupación aumenta porque Guilbeault no es el único diputado liberal que abandona la política: los parlamentarios Jonathan Wilkinson y Nate Erskine-Smith también anunciaron recientemente su salida.

Aunque el gobierno mantiene por ahora su mayoría parlamentaria, la marcha de figuras asociadas al ala ambientalista y progresista deja abierta una pregunta de fondo: hasta qué punto el Partido Liberal de Carney está dispuesto a redefinir su identidad para adaptarse a las nuevas presiones económicas y geopolíticas de Canadá.