Fuente: CBC News (Canadá)

Ottawa (22 de mayo de 2026).- El gobierno de Canadá anunció una inversión de 816 millones de dólares canadienses durante los próximos siete años para fortalecer las capacidades de vigilancia y defensa de la Guardia Costera Canadiense, en una medida que busca reforzar la soberanía nacional en el Ártico y ampliar el control sobre las aguas del país.
El anuncio fue realizado este viernes en Iqaluit por el ministro de Defensa, David McGuinty, quien aseguró que la iniciativa representa “una inversión en la seguridad del Ártico, en la soberanía canadiense y en las personas que viven y trabajan en el norte”.
El plan contempla la expansión del papel estratégico de la Guardia Costera tras su incorporación formal al Departamento de Defensa Nacional en 2025, una decisión del gobierno liberal que transformó a la institución —tradicionalmente vinculada a pesca y rescate marítimo— en un organismo con facultades para recopilar, analizar y compartir inteligencia relacionada con amenazas a la seguridad nacional.
La financiación se concentrará especialmente en el norte canadiense e incluye cuatro proyectos clave: la creación de un centro permanente de vigilancia marítima en Iqaluit, la instalación de nuevos sistemas de reconocimiento en helicópteros de la Guardia Costera, la construcción de cuatro radares de largo alcance en el Paso del Noroeste y el estrecho de Hudson, y la adquisición de drones de corto y mediano alcance capaces de operar en el aire, la superficie y bajo el agua.
Según el Ministerio de Defensa, estas medidas permitirán mejorar la vigilancia en tiempo real y reforzar las operaciones durante todo el año en regiones donde el deshielo provocado por el cambio climático está abriendo nuevas rutas marítimas y aumentando la competencia geopolítica.
Aunque parte de los recursos también se destinarán a las costas atlánticas y pacíficas, los Grandes Lagos y el río San Lorenzo, Ottawa dejó claro que el eje central de la estrategia es el Ártico, una región cada vez más disputada por potencias internacionales debido a sus recursos naturales y a la importancia estratégica de las rutas de navegación.
McGuinty confirmó además que la construcción de nuevos radares será una de las primeras etapas del programa, aunque todavía no se ha definido cuántos drones serán adquiridos ni cuáles serán exactamente sus funciones operativas. Esa decisión quedará en manos de la Guardia Costera, según las necesidades derivadas de su nuevo mandato de seguridad y defensa.
El anuncio se suma a la estrategia de rearme y modernización militar impulsada por el gobierno del primer ministro Mark Carney. En marzo de 2025, Ottawa anunció una asociación con Australia para desarrollar un nuevo sistema de alerta temprana por radar en el Ártico, proyecto valorado en más de 6.000 millones de dólares y vinculado al proceso de modernización del North American Aerospace Defense Command.
La creciente militarización del norte canadiense refleja la preocupación de Ottawa por el aumento de la actividad de Rusia y China en el Ártico, así como la presión de sus aliados de la OTAN y de Estados Unidos para fortalecer la vigilancia continental.
Sin embargo, el fortalecimiento del aparato de seguridad también podría abrir un debate nacional sobre el equilibrio entre defensa, soberanía indígena y protección ambiental en el norte canadiense, especialmente en Nunavut y otras regiones árticas donde las comunidades locales reclaman mayor participación en las decisiones estratégicas sobre sus territorios.