
Caracas (12 de abril de 2026).– La principal coalición opositora de Venezuela ha presentado un plan integral para impulsar una transición política que conduzca a elecciones “libres y competitivas”, en un contexto de creciente atención internacional sobre el futuro institucional del país.
La iniciativa, promovida por la Plataforma Unitaria Democrática, plantea un proceso en tres փուլ: estabilización, recuperación económica con reconciliación y, finalmente, la celebración de comicios con garantías plenas.
Durante la presentación, el secretario general de la coalición, Roberto Enríquez, explicó que la primera etapa busca restituir derechos políticos y civiles, así como reconstruir la autonomía institucional. Entre las medidas propuestas figura la designación de un nuevo árbitro electoral independiente —el Consejo Nacional Electoral— y el levantamiento de inhabilitaciones políticas.
El plan también exige la liberación de presos políticos, el desmantelamiento de estructuras represivas y garantías de participación sin represalias, condiciones consideradas esenciales para iniciar un proceso democrático creíble.
En una segunda fase, la oposición plantea avanzar hacia la recuperación económica y la reconciliación nacional, con el objetivo de restablecer la confianza institucional y social, además de sentar las bases para la gobernabilidad.
El último paso contempla la convocatoria de elecciones reconocidas tanto a nivel nacional como internacional, en un entorno de transparencia y equidad política.
El líder opositor Edmundo González Urrutia advirtió que el país aún no atraviesa una transición real, al señalar que las estructuras de poder continúan operativas, mientras que la dirigente María Corina Machado aseguró que la sociedad venezolana está preparada para un cambio democrático.
La propuesta se produce tras un periodo de alta volatilidad política, marcado por las disputas sobre los resultados electorales de 2024 y la reconfiguración del poder en Caracas, donde la actual administración encabezada por Delcy Rodríguez mantiene contactos con Estados Unidos.
Analistas consideran que esta hoja de ruta refleja un intento de la oposición por articular una salida negociada que cuente con respaldo internacional, en un escenario donde la resolución de la crisis venezolana sigue siendo una prioridad para actores regionales y globales.